Una meditación sencilla

Empieza meditando sólo cinco minutos cada vez y ve aumentando el tiempo hasta los veinte minutos a medida que vayas practicando.
  1. Encuentra un lugar tranquilo donde no te vayan a molestar por un rato, sin teléfonos, televisión ni distracción de ningún tipo. Siéntate cómodo, porque tendrás que permanecer en esa posición al menos cinco minutos.
  2. Céntrate en tu interior. Concéntrate en un sonido, una palabra, una sensación, una imagen, un objeto o un pensamiento que te relaje. Escoge una palabra o un sonido que te produzca sensación de calma, o bien un objeto o una imagen que te resulten agradables.
  3. Mantente centrado y adopta una actitud pasiva y de aceptación. Probablemente te invandirán pensamientos e imágenes que te distraigan de tu concentración. Cuando eso ocurra, toma conciencia de ellos y apártalos. Si vuelven a aparecer, no te sientas molesto ni enfadado: sólo tienes que volver a centrarte en el mismo sonido, imagen u objeto que te habían relajado y dejar que la paz y tranquilidad te envuelvan por completo.
Fuente: Relajarse en la ciudad. Allen Elkin

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