No culpes a nadie. Pablo Neruda

Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tú has hecho
lo que querías en tu vida.
Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu
suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de
tus actos y prueba que tu siempre has de ganar.
No te amargues de tu propio fracaso ni
se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es
bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como la causa de tu
futuro será tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones, de quien
vivirá a pesar de todo, piensa menos en
tus problemas y más en tu trabajo y tus
problemas sin eliminarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser
más grande que el más grande de los
obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tú
mismo eres tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida; nunca pienses en
la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.
Autor: Pablo Neruda (Poeta Chileno, 1904-1973)

Una gota más. Julio Pagano


Por más diminuta que parezca, cada gota de conciencia, que se suma, expande y eleva la vibración planetaria.
Unas tras otras, las gotas van cayendo. Nada parece transformarse. El goteo es casi imperceptible. El cansancio y la desolación dicen presente. El paisaje desértico de esperanzas crea la falsa ilusión de que nada va a cambiar. El vacío interior se agiganta. Las gotas siguen cayendo, expanden su vibración. La mente sostiene que todo está perdido. El corazón no se deja engañar, escucha cómo las gotas continúan brotando y ríe de felicidad. Su sabiduría le anuncia que el río está emergiendo. Libere sus compuertas. Ayude a que el agua corra. Sume para que el río de la conciencia espiritual irrumpa en todo su esplendor.
Las gotas son todas aquellas cosas que nos ayudan a ser más humanos y nos permiten armonizar con la existencia. Los buenos actos son gotas. Las caricias son gotas. Los pensamientos positivos son gotas. Los abrazos, las palabras de aliento, los rostros felices. Gotas... Las acciones conscientes, las oraciones, las meditaciones, la ayuda desinteresada, los gestos de sensibilidad. Gotas... El saber compartir, aprender a valorar, el respeto por uno mismo. Gotas... La fe, la humildad, la confianza, la esperanza, el amor. Gotas... Todas son gotas que reflejan una nueva humanidad. Son gotas que acrecientan y vivifican el río de la conciencia espiritual que está transformando la vibración del planeta.
El futuro nace del presente. Nuestras decisiones co-crean. Si sólo sembramos discordia, odio, pesimismo, sufrimiento y frustración ¿qué cree que cosecharemos? Sus gotas, aunque parezcan simples, aunque las perciba insignificantes o débiles, hacen la diferencia. Son como semillas de luz que transforman y ayudan a que el futuro no se manifieste desalmado.
Fluir con esta corriente, que conduce al océano de la existencia, entraña desafíos que nos permiten crecer y nos impulsan a continuar evolucionando. Implica aventurarse en terrenos desconocidos. El río nos invita a desaprender para seguir aprendiendo, porque sólo lo que se vacía puede volver a llenarse. Sus piedras no son dificultades, sino oportunidades disfrazadas que nos ayudan a elevar.
No permita que estas frases queden sólo en el plano mental. Tírese al agua. Abra su corazón. Arriésguese. Cuando se sumerja en este río de conciencia verá cómo las vivencias se transforman en maestras multidimensionales que le ayudarán a experimentar una realidad que transformará su vida.
Existen innumerables formas de contribuir a que este incipiente caudal se torne aún más cristalino. Si nos animamos a reconocer nuestro lado más oscuro, si trascendemos nuestras limitaciones y transmutamos los miedos que nos mantienen cautivos ya estamos ayudando. Lo mismo si ponemos conciencia en cada uno de nuestros actos y desplegamos, sin reservas, nuestro potencial para materializar una realidad que esté acorde con lo más puro de nuestro ser.
¿Por qué se preocupa tanto? Haga lo que haga, los demás siempre hablarán. Ellos no son enemigos, son maestros que nos impulsan a trascender la careta social. ¡Vamos, rómpala! ¡Tírela! Deje que su ser interno lo guíe y lo instruya. Escuche la voz que emana desde el centro de su pecho. Siga sus consejos, son inmaculados. No importa que algunas personas se le rían en la cara y lo desacrediten. Muchos disfrazan de ese modo el temor que les provoca el cambio.
Vamos... anímese. Juegue. Suéltese. Disfrute. Recupere su inocencia. Mire a la vida con ojos nuevos. Explore su interior. Conózcase. Restablezca su vínculo con la naturaleza. Aliviane su mochila. Expanda su divinidad. Despierte. Redescubra su magia interna. Equilíbrese. Ayúdese a cambiar. Permítase soñar. Sáquele el polvo a sus talentos. Multiplique sus dones. Respete su sentir. ¡Viva! Empiece a sanar.
Preste atención. Sienta cómo el río de la conciencia late con cada pensamiento de luz que recorre su cuerpo. El agua renueva y purifica. Inhale su perfume, es pulsión de vida. Observe con el corazón y comprobará que no existen las divisiones. Somos Uno. El río se compone de millones y millones de gotas que danzan en la unidad, más allá de todo ego.
Vamos… transforme su desierto. No deje que sus gotas se esfumen bajo el sol abrasador de la indiferencia y el desgano. Viértalas en el río de la existencia. Cierre sus ojos y facilite que el murmullo de las aguas guíe sus pasos. Descubra que nunca puede encontrar afuera lo siempre estuvo dentro. Sí, ya lo sabía, es cierto. Simplemente lo había olvidado, el río está en su interior. Permita que el agua corra. Derrumbe sus compuertas. No tema. Abra su corazón de par en par, para que el agua penetre y lave sus heridas. Renazca. La existencia, agradecida: una gota más.
Fuente: Julio Pagano. Proyecto Despertar

A orillas de tu mente. Buda y el arroyo

Y sucede espontáneamente, porque en el momento en el que te sientas en la orilla ... de tu mente, has dejado de darle energía. Ésa es la auténtica meditación. La meditación es el arte de la trascendencia.
"Un día Buda pasaba a través de un bosque. Era un caluroso día de verano y tenía mucha sed. Le dijo a Ananda, su principal discípulo:
-Ananda, regresa. Cuatro o cinco kilómetros más atrás hemos pasado por un pequeño arroyo. Tráeme un poco de agua. Llévate mi cuenco de mendicante. Tengo mucha sed y estoy cansado -había envejecido.
Ananda volvió hacia atrás… pero cuando llegó al arroyo, acababan de cruzarlo unas carretas tiradas por bueyes que habían enturbiado toda el agua. Las hojas muertas, que estaban reposando en el fondo, habían subido a la superficie, esta agua ya no se podía beber; estaba demasiado sucia. Regresó con las manos vacías y dijo:
-Tendrás que esperar un poco. Iré por delante. He oído que a sólo cuatro o cinco kilómetros de aquí hay un gran río. Traeré el agua de allí. Pero Buda insistió:
-Regresa y tráeme el agua de ese arroyo.
Ananda no podía entender la insistencia, pero si el Maestro lo dice, el discípulo tiene que obedecer. A pesar de lo absurdo de la situación -que de nuevo tiene que caminar cuatro o cinco kilómetros, y sabe que no merece la pena beber ese agua-, él va. Cuando está yendo, Buda le dice:
-Y no regreses si el agua sigue estando sucia. Si está sucia, siéntate en la orilla en silencio. No hagas nada, no te metas en el arroyo. Siéntate en la orilla en silencio y observa. Antes o después el agua volverá a aclararse, y entonces llena el cuenco y regresa.
Ananda volvió hasta allí. Buda tenía razón: el agua estaba casi clara, las hojas se habían desplazado, el polvo se había asentado. Pero todavía no estaba totalmente transparente, de modo que se sentó en la orilla y observó cómo fluía el río.
Poco a poco se volvió cristalina. Después regresó bailando. Entonces entendió por qué Buda había insistido tanto. Había un cierto mensaje en todo esto para él, y lo había entendido. Le dio el agua a Buda, le dio las gracias a Buda, se postró a sus pies.
Buda dijo:
-¿Qué estás haciendo? Yo te debería de dar las gracias por haber traído el agua.
Ananda dijo:
-Ahora lo puedo entender. Primero me enfadé; no lo mostré, pero estaba enfadado porque era absurdo regresar. Pero ahora he entendido el mensaje. Esto es lo que en realidad necesito en este momento. Con la mente es el mismo caso. Sentado en la orilla de ese pequeño arroyo me hice consciente de que pasa lo mismo con la mente. Si me meto en el arroyo lo volveré a ensuciar. Si me meto en la mente, provocaré más ruido, empezarán a aparecer más problemas, a emerger. Sentado a un lado he aprendido la técnica.
Ahora me sentaré también al lado de la mente, observándolas con todas sus suciedades, problemas, hojas muertas, dolores y heridas, recuerdos y deseos. Me sentaré indiferente en la orilla y esperaré el momento en que todo esté claro..."

Muévete de la cabeza al corazón. Osho

Sentir es la vida verdadera. Pensar es ficticio porque siempre es acerca de algo; nunca es la vinculación con la cosa en sí. No es pensando en el vino como te intoxicas, sino bebiéndolo. Puedes ponerte a pensar en el vino, pero con sólo pensar en él jamás te intoxicarás. Tienes que beberlo, y el beberlo sucede a través del sentimiento.
Pensar es un pseudo-actividad, una actividad sustituta. Te da una percepción falsa de que algo sucede, pero no sucede nada. Entonces pasa de pensar a sentir, y la mejor manera será empezar respirando desde el corazón.
Durante el día, tantas veces como te acuerdes, simplemente respira profundamente. Siente cómo la respiración golpea justo a mitad del pecho. Siente como si toda la existencia estuviera fluyendo hacia tu interior, en el lugar donde está el centro de tu corazón. Varía según la persona; en general está hacia la derecha. No tiene nada que ver con el corazón físico. Es una cosa totalmente diferente; pertenece al cuerpo sutil.
Respira profundamente, y siempre hazlo al menos cinco veces. Inhala y llena el corazón. Sólo siente en el centro la manera en que la existencia está fluyendo a través del corazón. Vitalidad, vida, lo divino, la naturaleza: todo está entrando.
Entonces exhala profundamente, otra vez desde el corazón, y siente que vuelves a lo divino, a la existencia, todo lo que se te ha dado.
Hazlo varias veces al día, pero siempre que lo hagas respira cinco veces seguidas; esto re ayudará a pasar de la cabeza al corazón.
Te volverás más sensible, más consciente de muchas cosas de las que no lo estabas. Vas a oler más, gustar más, tocar más. Vas a ver más y a oír más; todo se volverá intenso. Entonces muévete de la cabeza al corazón y todos tus sentidos se volverán luminosos de repente. Sentirás cómo la vida realmente vibra dentro de ti, lista para saltar y fluir.
Fuente: Tónico para el alma. Osho

La Luz en uno mismo. Consciencia

El término consciencia se refiere a la capacidad de darse cuenta. También, se refiere al resultado de percibir el mundo y de percibirse con total transparencia y sin la distorsión de las creencias, opiniones, prejuicios, emociones, sentimientos, deseos, proyecciones, expectativas o del propio ego. Esa transparencia se inicia con la desidentificación y el desapego y es el fundamento de la vida espiritual.
Por la consciencia se va conociendo las causas últimas del universo visible, ella nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos permite encontrarle en todas las cosas y, también, en medio de las tribulaciones. Con el don de la consciencia germina la inteligencia, el conocimiento y la vida espiritual, de ella nacen los valores más fundamentados que el ser humano emite sobre la vida y la conducta. La consciencia es la raíz de un conocimiento nuevo, del que también forma parte el amor, gracias al cual el ser humano entra en una nueva dimensión de la vida donde la unidad es una característica.
La fuente de la conciencia
La fuente desde donde brota la consciencia está en un lugar que se encuentra en el interior de todos los seres humanos. Quien bebe de esta fuente de aguas limpias tiene la fortuna de vivir la paz, la quietud y el silencio perfectos. Aunque se vive de manera personal, beber de esta fuente significa entrar en una dimensión que se encuentra más allá de la dualidad, de lo que se puede llamar “yo” o “tú”, “mío” o “tuyo”, “esto” o “aquello”. Todo lo que se pueda decir sobre este lugar son burdas aproximaciones, porque sólo se comprende mediante la propia experiencia.
Entrar en la fuente de la consciencia significa para el ser humano ser consciente y obrar adecuadamente, y uno se acerca a éste “lugar” cuando va más allá de la mente y del pensamiento. Solo los propios egos e impurezas impiden al ser humano acceder a este lugar de pureza. El estado natural del ser humano suele estar eclipsado por la turbulencia de la mente y de las emociones, y cuando se trasciende esa perturbación se accede a la fuente, y se experimenta el núcleo del ser. En este lugar se está en contacto con la consciencia, con el amor y con el conocimiento, que son las propiedades inherentes del estado que se vivencia cuando se va más allá de la mente de las personas. Allí hay un principio, una inteligencia que puede tutelar y dirigir, si así lo decide el ser humano, la actividad del propio espíritu, mente, emociones y cuerpo. (...)
Es necesario conectar con ese ángulo de quietud que nos hace conscientes y nos impulsa a obrar adecuadamente. Entrar en este “lugar” significa transformarnos, situarnos en nuestro eje de equilibrio, ser conscientes y relacionarnos adecuadamente con nosotros mismos y con los demás. Es un punto de quietud, porque es el punto de confluencia entre lo “humano” y lo “divino”, el ojo de buey hacia lo otro, hacia aquello en donde cesa el ego, la avidez, la aversión y el autoengaño.
Fuente: La Luz en uno mismo. José Manuel Molina Ruiz y David Subirons Vallellano

El poder de un Abrazo

Está comprobado que las muestras de afecto fomentan el crecimiento y el desarrollo positivo de la persona. Todos necesitamos contacto físico para sentirnos bien, y una de las formas más importantes de contacto físico entre dos personas es el abrazo. ¿Quién no necesita mimos hoy en día en esta sociedad, cada vez más fría, competitiva, que constantemente nos invita al individualismo, al reto de las metas personales...? Cuando nos abrazamos, nos retroalimentarnos de energía. Llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos. Algunas veces NO encontramos las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos, el abrazo es la mejor manera. Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos, y doce para crecer. Un abrazo te hace sentir bien. La piel es el órgano más grande que tenemos y necesita mucho cariño. Un abrazo puede cubrir una gran parte de la piel y da el masaje que necesitas. Es también, una forma de comunicarse. Puede decir las cosas para las que no tienes palabras. En todo momento podemos recurrir el idioma universal de los abrazos.
El abrazar logra muchas cosas que tal vez tu nunca has imaginado. Por ejemplo:
  • se siente bien
  • deshace la soledad
  • derrota el miedo
  • abre las puertas a las sensaciones
  • ayuda al auto estima (wow, ella o él me quiere abrazar a mí!)
  • alienta el altruismo (no puedo creerlo, pero quiero abrazar a esa persona!)
  • retrasa el envejecimiento (aquellos que abrazan se mantienen jóvenes más tiempo)
  • ayuda a reducir el apetito (comemos menos cuando nos nutren con abrazos y cuando nuestros brazos están envueltos en otros!)
Más beneficios que salen de los abrazos:
  • es ecológicamente firme (no lastima al medio ambiente)
  • guarda la energía
  • es portátil no requiere maquinaria especial
  • no exige lugar en particular (el lugar adecuado para dar un abrazo)
  • en cualquier lugar como una sala de conferencias, una iglesia o un campo de fútbol
  • hace que los días felices sean más felices
  • imparte la sensación de que pertenecemos
  • llena los sitios vacíos en nuestras vidas
  • sigue funcionando a dar beneficios hasta después de que el abrazo se termina
  • Afirma y aumenta nuestra capacidad de compartir.
  • Armoniza los corazones de los amigos.
El abrazo crea cierto tipo de adicción al cariño, al altruismo, la alegría...
Al igual que la risa, ¡es altamente contagioso!
Sea cual sea tu abrazo, que brote siempre del corazón, no de la mente. 
Invéntate nuevas y variadas formas de abrazar.
Busca nombres curiosos o divertidos a tus abrazos.
Conviértete en "abrazo-terapeuta" a tiempo completo.
Ten siempre un abrazo "a mano" para ofrecérselo a alguien.
Sé observador y prudente con los límites físicos del otro.
No trates de imponer tu visión o tu filosofía a nadie.
Un abrazo hace y dice muchísimo
Abraza a tu amigo, tu ser querido, tus niños, tus padres, tu mascota...
Tomado de la Web

A eso...

 
A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad,
Llámale sabiduría.
A eso de sentir la mano de DIOS
Y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber,
De avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.
A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina,
Llámale experiencia.
A eso de que tus ojos miren
Y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
Y tu corazón ame.
A eso no le llames poder humano,
Llámale milagro divino…
Autor Desconocido.

Te amo. Julio Pagano

Lo digo con emoción y una inmensa alegría. Me inclino, a través de estas palabras, para rendir tributo a la luz que fluye desde tu bello corazón. Vengo a celebrar la fortaleza y la entrega de tu espíritu. Cada una de estas letras acariciará tu alma en señal de agradecimiento. No fue un año sencillo, las pruebas fueron rigurosas. Pese a todo, tu llama interna alumbró con hidalguía. Es por eso que traigo envuelto en el amor de este mensaje, mi sentir más genuino: Te amo.
¿Acaso no lo sabías? Te amo por Ser. Te amo por estar. Te amo por hacerme sentir acompañado. Te amo por ayudarme a despertar. Te amo por incentivar mis pasos. Te amo por mostrarte predispuesto a jugar, mientras recordamos nuestra esencia divina. Te amo por tener la valentía de iluminar sin descanso. Te amo al reconocer que me amo, porque somos y seremos Uno.
Los campos de conciencia que ayudamos a cultivar están floreciendo. Es tiempo de festejar. Muy pronto, un aroma fresco y puro comenzará a rociar el aire con vibraciones sutiles, repletas de color, magia y encanto. Ningún corazón podrá resistir tanta belleza. La luz traerá una profunda calma y felicidad. Terminará un largo ciclo de angustia y sufrimiento.
Ese será un gran día. No existirá represa capaz de frenar el agua celestial del río de la conciencia. Las almas saciarán su sed. Habrá amor en las miradas y paz en los corazones. La humanidad se fusionará en una vibración de hermandad que disipará toda frontera. Durante algunos instantes, nadie podrá comprender cómo fuimos capaces de vivir en la enajenación de la inconsciencia, privándonos de una energía tan armónica y sublime.
Mientras ese grandioso momento se aproxima, aún queda tarea por concluir. No te imaginás cuánto disfruto al divisar el deslumbrante futuro que nos aguarda. Tras un intenso peregrinar, colmado de enseñanzas transformadoras que impulsaron nuestro vuelo, nos volveremos a abrazar en la unidad del espíritu. La emoción será indescriptible. Sólo podré decirte, de corazón a corazón: Te amo, te amo, te amo. Julio Pagano