Sobre nuestras creencias...

"No hemos de creer en lo dicho, simplemente porque fue dicho; ni en las tradiciones, porque han sido trasmitidas desde la antigüedad; ni en los rumores; ni en los escritos de los sabios, porque han venido de ellos; ni en las fantasías, que se suponen haber sido inspiradas por un deva (es decir, una supuesta inspiración espiritual); ni en las deducciones basadas en alguna suposición casual; ni por lo que parece ser una necesidad analógica; ni por la mera autoridad de nuestros instructores o maestros, sino que hemos de creer cuando lo escrito, la doctrina o lo dicho, está corroborado por nuestra propia razón y conciencia. Por eso, enseñé a no creer lo que oyen decir, sino que, cuando lo crean conscientemente, actúen de acuerdo y plenamente" Siddhartha Gautamá (Buda)

¿Eres conciente Aquí y Ahora?

En el presente, lo más certero que podemos pensar del pasado es que ya no está aquí, por lo tanto volver a recrearlo es quedarse atrapado en fantasías. No puedes encontrarte volviendo a tu pasado una y otra vez porque allí ya no estás. Al elegir enfocar nuestra atención en determinadas percepciones negativas del pasado también estamos reforzando las emociones que acompañan a esas percepciones y por lo tanto estamos generando más sufrimiento y atrayendo experiencias de una frecuencia vibratoria similar. Hacemos real en nuestra mente un pasado que ya no existe y vemos ese pasado perpetuándose en el presente y proyectándose hacia el futuro.
A menudo llevamos tal carga de pasado en nuestra mente que configura la imagen que tenemos de nosotros mismos, nuestro sentido de identidad. Nos revolcamos una y otra vez en esas historias que llamamos recuerdos pero además, fijándonos exclusivamente en lo que resultó doloroso sin prestar atención a lo que resultó liberador. Creemos que somos nuestra historia, tememos un futuro similar y quedamos anclados en reacciones automáticas. El recuerdo se convierte en atadura, nos sentimos limitados en nuestro campo de acción y olvidamos la posibilidad de renacer en cada instante desde nuestro infinito potencial de ser.
¿Lo que sientes en este momento está relacionado con pensamientos sobre el aquí y el ahora o con pensamientos sobre el pasado? ¿Eres consciente de que esas emociones las generas tú mismo en relación a determinados pensamientos, creencias y convicciones?¿Te parece sensato percibir el pasado como si estuviera ocurriendo ahora?¿Te das cuenta que enfocando tu atención en pensamientos sobre tu pasado te imposibilitas para contemplar el presente?
Sólo cuando cambiemos el foco de nuestra atención interior y el talante de nuestras interpretaciones podremos contemplar el presente y descubrir la oportunidad de plenitud con la que podemos vivirlo. Aquí y ahora puedes volver a elegir:
Puedes reconocer que tu mente al enfocarse en el pasado está atendiendo pensamientos ilusorios y con eso ya estás dando un primer paso para despertar al presente.
Puedes convertir en práctica el hecho de retirar la atención que prestas al pasado cuando no sea necesario.
No puedes cambiar lo que ocurrió pero si es posible cambiar el efecto que tiene ahora en ti. Puedes decidir qué pensar de ello, cómo interpretarlo y concentrarte en tu vivencia actual.
Puedes dar a tu memoria un nuevo propósito. No le pidas que sea un almacén de viejos rencores y decepciones que sofoque con su polvareda emocional la frescura del presente.
Se cuenta que Thomas Alva Edison necesitó diez mil y un intentos hasta que logró el resultado que ahora llamamos bombilla eléctrica. Pero Edison interpretó esos diez mil y un intentos de una forma inteligente y saludable. Cuando un periodista le preguntó que sentía al haber fallado tantas veces, él respondió: “Hijo, yo nunca fallé. Tuve todas esas oportunidades y en cada intento aprendí algo nuevo que pude aplicar al siguiente intento.”
Puedes elegir recoger del pasado lo que sea amoroso, lo que hayas aprendido de cada experiencia. El resto déjalo marchar, no lo retengas en tu mente alimentando su recuerdo con tu atención. Así el presente quedará enriquecido por un pasado que ahora constituirá una semilla de aceptación, respeto y esperanza, en vez de un poso de incertidumbre, enfado y miedo.
Estar en el presente también significa hacerte presente. Traes tu presencia consciente al aquí y al ahora y abrazas la vida hasta el fondo para que no queden asuntos pendientes. Cuando se vive de modo consciente, se está plenamente al tanto y se percibe dónde se está en cada momento. Te unes a la vida en vez de separarte de ella encerrándote en un conjunto de pensamientos del pasado. Estás en el presente y aquí ya no se trata de pensar lo que puedes ser sino de experimentar, aceptar y amar en una entrega creativa lo que Eres en unión de lo que Es.
Nota extraida del Blog Armoniza tu mente.

Los 10 principios de la Felicidad. Kwan Yin


l.- Nadie va a darme la felicidad, sólo yo puedo conseguirla. En este primer pensamiento, el ser humano toma la responsabilidad de su vida e inicia una búsqueda y un esfuerzo por encontrar eso que tanto busca.
2.- Yo soy un ser único en toda la tierra, nadie me comprende mejor que yo, y nadie sabe lo que yo necesito mejor que yo. En este segundo principio se dan las bases para eliminar cualquier ofensa que las personas reciban de parte de otras; cualquier comentario que deprima a una persona podrá ser nulificado bajo este principio, ya que la persona reconoce que nadie puede opinar acerca de ella, puesto que nadie la conoce mejor que ella misma.
3.- Lo que recibo ahora es lo que sembré ayer, y lo que siembre ahora será lo que reciba mañana. Este tercer principio permite al ser humano reconocer que los problemas actuales son resultado de acciones incorrectas del pasado, pero que, por lo mismo, el momento presente es el indicado para ir sembrando un futuro.
4.- Ni el pasado ni el futuro pueden lastimarme, sólo el presente tiene valor en mi vida. Entendiendo este cuarto principio, la persona le dará todo el valor que tiene su momento presente y le restará importancia a los hechos pasados que le causan remordimientos, y a los hechos futuros que le causan angustia.
5.- Sólo yo decido lo que debo hacer en este momento. Es decir, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso, influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante.
6.- Sólo en el Amor y en la paz interior puedo tomar las decisiones correctas. Es decir, si hemos de actuar en el tiempo presente, tendremos que hacerlo en paz y con Amor, pues de esta manera, las acciones que tomemos estarán inspiradas en nuestra más alta capacidad tanto de servicio como de inteligencia.
7.- En mis decisiones tomaré siempre en cuenta el beneficio de los demás. Es decir, tomaré aquellas decisiones que beneficien a la mayor cantidad de personas; de esta forma, mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria que es la de recibir la compensación por el servicio prestado a los demás.
8.- Mi cara es el reflejo de mi estado interior. Es decir, cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la sonrisa, y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de Amor, porque de esta forma estaremos reflejando la serena armonía de quien ha aprendido a caminar en el sendero de la felicidad.
9.- Soy un hombre al servicio de la humanidad. Es decir, todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta, servirá para gloria de la humanidad, o bien, para perdición de ella.
10.- Yo tengo una misión en la vida, ser feliz y hacer feliz a los demás. Este último principio da sentido a nuestra existencia, y, a la vez, orienta nuestros esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.
Fuente: Maestra ascendida Kwan Yin.-
Guanyin (觀音, pinyin guānyīn, Wade-Giles: kuan¹-yin¹) es el nombre dado en China a Avalokiteśvara bodhisattva venerado en el budismo.
El valor asociado a este bodhisattva es la Compasión. El nombre Guān Yīn es una contracción de Guān Shì Yīn (觀世音, pinyin: guān shì yīn, Wade-Giles: kuan shi yin) que significa "quien oye los lamentos del mundo".

20 Consejos de los Indígenas Norteamericanos

1. Levántate con el sol para orar. Ora sola(o). Ora frecuentemente. El Gran Espíritu oirá, ciertamente, si le hablas.
2. Sé tolerante con aquellos que han perdido el camino. La ignorancia, la presunción, la ira, los celos y la avaricia (codicia), provienen de un alma perdida. Ora para que ellos encuentren guía.
3. Búscate a ti mismo, por tus propios medios. No permitas que otros hagan tu camino por ti. Es tu senda, y sólo tuya. Otros pueden caminar contigo, pero nadie puede hacer tu camino (o caminar tu senda) por ti.
4. Trata a los huéspedes en tu casa con mucha consideración. Sírveles la mejor comida, dales la mejor cama y trátalos con respeto y honor.
5. No tomes lo que no es tuyo, sea de una persona, una comunidad, de la selva o de una cultura. No fue dado ni ganado. No es tuyo.
6. Respeta todas las cosas que están sobre esta tierra, sean personas o plantas.
7. Honra los pensamientos, deseos y palabras de todas las personas. Nunca los irrumpas, ni te burles de ellos, ni los imites de manera grosera.Permite a cada persona el derecho a su expresión personal.
8. Nunca hables de los demás de mala manera. La energía negativa que pones en el universo se multiplicará cuando retorne a ti.
9. Todas las personas comenten errores. Y todos los errores pueden ser perdonados.
10. Malos pensamientos causan enfermedad a la mente, al cuerpo y al espíritu. Practica el optimismo.
11. La naturaleza no es PARA nosotros. Es PARTE de nosotros. Ella es parte de tu familia del mundo.
12. Los niños son las semillas de nuestro futuro. Siembra amor en sus corazones y riégalos con sabiduría y lecciones de vida. Cuando crezcan, dales espacio para crecer.
13. Evita herir los corazones de los demás. El veneno de su sufrimiento retornará a ti.
14. Sé verdadero (veraz) todo el tiempo. La honestidad es la prueba de la voluntad de uno en este universo.
15. Consérvate balanceado. Tu persona Mental, tu persona Espiritual, tu persona Emocional, y tu persona Física: todas tienen la necesidad de ser fuerte, puras y saludables. Ejercita al cuerpo para fortalecer la mente. Crece mucho espiritualmente para curar enfermedades emocionales.
16. Haz decisiones conscientes acerca de quién serás y acerca de cómo reaccionarás. Sé responsable por tus propios actos.
17. Respeta la privacidad y el espacio personal de los demás. No toques la propiedad personal de los otros, especialmente los objetos sagrados y los objetos religiosos. Esto está prohibido.
18. Sé verdadero ante ti mismo primero que todo. No puedes nutrir y ayudar a otros si no puedes nutrirte y ayudarte a ti mismo primero.
19. Respeta las creencias religiosas. No impongas en los demás tus propias creencias.
20. Comparte tu buena fortuna. Participa en la caridad.

El Maestro

Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar.
Así pues cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acarreó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: " Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera".
El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó: " Prepáralo todo. Iré". Entonces el maestro se alejó.
Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por el. Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro. Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí.
El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo: " Estoy hambrienta. ¿Podrás darme un trozo de pan?".
El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo: " Por favor entre a mi casa". La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había preparado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la generosidad de éste hombre. Le dio las gracias y se marchó.
Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo: " Estoy sediento. ¿Podrías darme algo de beber?".
De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aún así, invitó al desconocido a entrar a su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él. Cuando se marchó volvió a preparar de nuevo todas las cosas.
Por tercera vez, alguien llamó a la puerta y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo: " Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?".
Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón. Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas. El niño le dio las gracias y se marchó.
Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde. Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato. Se dijo a sí mismo: " Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a esta humilde casa. Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte. No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta feliz".
Entonces guardó la comida y el vino y se acostó. Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita. Al verlo se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño. " ¡Ha venido maestro! Ha mantenido su palabra".
El maestro le contestó: " Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes. Estaba hambriento y me diste de comer. Estaba sediento y me ofreciste vino. Tenía frío y me cubriste con ropas. Todo lo que haces por los demás lo haces por mi".
El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro. Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas. Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío, ofreces tu amor al MAESTRO.
Basado en el Evangelio según San Mateo 25, 35-40 (La Biblia)
"Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."

Agradece a...

Aquel que inesperado y oportuno supo escucharte comprensivo.
Aquel que descubriste un día y "se quedó en ti".
Aquel que te ayuda a develar tu riqueza interior.
Aquel que con su gran bondad te hizo ser sencillo.
Aquel que corrigiéndote con cariño te hizo caminar.
Aquel que con su vida incansable te animó a luchar.
Aquel que sin cansancio siempre esperó lo mejor de ti.
Aquel que te exigía siempre haciéndote crecer en la grandeza.
Aquel que te hace sentir importante cuando necesita de ti.
Aquel que estando lejos, lo sentiste cerca.
Aquel que con su desacuerdo te hace descubrir tu verdad.
Aquel que sabes que te quiere y siempre te espera.
Aquel que siempre te anima a ver lo positivo.
Aquel que te quiere como eres animándote a crecer.
Aquel que con su necesidad de ti hizo que te sintieras "único".
Aquel que desde su manera de ser, te ayudó a ser más humano, más sencillo, más sensible.
Aquel que con su experiencia interior te ayudó a conocer a Dios y a tener una "verdadera" experiencia de vida.

Estoy de paso...

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, en Egipto, a visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
“¿Dónde están sus muebles?” –preguntó el turista-.
Y el sabio rápidamente le retrucó:
“¿Y dónde están los suyos?”
“¿Los míos?” –se sorprendió el turista-, “pero si yo estoy aquí solamente de paso”.
“Yo también…”- concluyó el sabio.