sábado, 17 de noviembre de 2012

La luciérnaga y la serpiente

La leyenda cuenta que una serpiente comenzó a perseguir a una Luciérnaga, ésta escapaba muy rápido de la depredadora, pero la serpiente no pensaba renunciar, escapó un día, dos días y nada y ella no renunciaba.
Luego al tercer día, la Luciérnaga se detuvo y simulando estar cansada le dijo a la serpiente:
- Me rindo, pero antes de atraparme déjame hacerte unas preguntas.
- La serpiente le contesto, no acostumbro a hacer éste epígrafe a nadie pero como te pienso devorar, pregúntame.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?.
- No.
- ¿Te he hecho algún daño?.
- No.
- Entonces, ¿Por qué quieres terminar conmigo?.
- Porque no tolero verte brillar.
La luciérnaga deseaba comprender la situación que le parecía sin sentido.
Una vez enterada de la envidia de la serpiente, solamente se limitó a sonreír y volar más alto y rápido y la serpiente se quedó con deseos de ese bocado tan luminoso que demostró estar fuera de su alcance.
En un guiño final de su luz, la luciérnaga le gritó a la serpiente:
-Es hora de que aprendas a brillar tu misma de un manera tan hermoso que aún nosotras las luciérnagas, contemplemos con admiración, tu gran resplandor.
Existen muchas personas que no soportan ver que otras brillen, envidian su vida, sus logros, su familia y hasta su sonrisa.
Si alguna vez una persona así se aparece en nuestra vida, no dejemos de brillar, sigamos siendo nosotros mismos y brindando lo mejor de nosotros, hasta que esas personas comprendan que no pueden hacernos nada malo y que nuestra luz siempre estará intacta, a lo mejor ellas empiecen a brillar por sí mismas también.
http://www.creceroperecer.com/

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