viernes, 8 de octubre de 2010

Mandalas. Función terapéutica

La palabra mandala es de origen sánscrito y su significado es círculo sagrado o mágico. Ha estado presente en diversas civilizaciones, culturas y religiones: en el budismo, en el hinduismo, en los aztecas, en los mayas, en los navajos, en los pueblos nórdicos, en la cábala, en los rosetones de las catedrales, etc.
El mandala esta formado por un punto-centro y una línea exterior limitadora. Simbólicamete, el punto-centro somos nosotros y la línea exterior es el cosmos. Nosotros formamos parte del cosmos y el mandala en definitiva es la representación de este. En el cuerpo humano el centro, físicamente, se encuentra situado en el ombligo. Podemos llevar nuestra atención a otros puntos, igual de importantes, ya que el cuerpo es un todo junto a la mente y al espíritu, y no debemos tratarle por partes aisladas.
El mandala es un proceso en el cual se ejercita la mente, en un primer momento buscando la información proveniente de nuestro interior para luego analizarla, en segundo lugar se ordenan las ideas que en su conjunto forman dicha información, y por último mediante la meditación la mente descansa y se halla en paz con las ideas. En resumidas palabras: se estimula, se organiza y se libera. Hay dos formas distintas de realizarlos: desde el exterior hacia dentro o desde el interior hacia fuera. Esto conlleva 2 significados distintos.
Cuando nosotros comenzamos a realizar un mandala, consciente o inconscientemente, desde el centro hacia fuera, estamos expresando hacia fuera nuestras emociones, es un trabajo de exteriorizar lo que sentimos, nuestras alegrías, dudas, sueños o miedos. De algún modo nos desahogamos. Y por el contrario iniciando el mandala desde fuera hacia dentro, igualmente consciente o inconscientemente, estamos buscando el equilibrio interior, organizar nuestras ideas, profundizar en nosotros mismos, de este modo entramos a un nivel más espiritual, buscando nuestro centro (nos centramos).
Puede tener cualquier forma pero la más habitual utilizada es el círculo. Nuestros antepasados lo representaban ya con esta forma, en sus pinturas y bajorrelieves.
El motivo por el cual se suele trabajar con un círculo es porque está estrechamente relacionado con nosotros y con el mundo en el que vivimos. Está vinculado con el proceso de la vida, de la naturaleza, de la energía, del tiempo, de las estaciones, nuestro sistema solar, el movimiento de la tierra y el de la luna, etc. Nuestras vida esta llena de ciclos continuos. Hasta la rutina de cada día es un ciclo formado de acciones ordenadas dentro de un tiempo de forma determinada.
El círculo es una línea continua sin principio y sin final, con un infinito número de puntos todos equidistantes de otro punto externo a él y situado en su interior llamado centro, esto presta a pensar tanto en el equilibrio como en el orden. Sin embargo nuestro círculo no tiene por que ser regular ya que lo que buscamos es expresar nuestras emociones internas o encontrar nuestro centro. En ambas, es importante dejarse llevar y plasmar lo que queramos. No sirve de nada encarcelar estas emociones en una forma que no las corresponde y las ahoga.
El significado dependerá de los símbolos, de los colores, del modo de comenzarlo y de acabarlo. Podemos utilizar símbolos que evocan la naturaleza, el amor, la paz,…, algún mantra o símbolo de equilibrio como el “yin-yan”. En cuanto a los colores los podemos utilizar para relajar, para aumentar nuestro nivel de espiritualidad o para optimizarnos.
Un buen momento para realizar un mandala sería:
Después de un sueño al despertarnos, después de una sesión de meditación o como desahogo en un momento de estrés o de tristeza.

¿Qué es la meditación?

La meditación es la experiencia directa de nuestra propia mente. Durante gran parte de nuestra vida experimentamos una serie de pensamientos, emociones y sensaciones que llenan nuestra mente, un fluir de distracciones en constante cambio. Con la práctica de la meditación, lo que hacemos es tomar distancia de este flujo de pensamientos, en lugar de identificarnos con él. Nos convertimos en un observador en lugar de un participante. Y a medida que avanzamos en la práctica, el flujo se convierte en un goteo, que a veces incluso cesa -aunque sólo sea por unos instantes- y nos permite reconocer que la mente aún sigue ahí, aunque los pensamientos no estén. En lugar de distracciones, existe una conciencia clara, tranquila, una sensación de ser en lugar de hacer, de tranquilidad en lugar de confusión.
Quizás la meditación nos suene a entrar en un ligero trance, pero es todo lo contrario: es un estado de alerta serena. Al ser un ejercicio que nos ayuda a liberar la mente de preocupaciones excesivas, nos permite ser más concientes de los demás y más capaces de relacionarnos con ellos de forma afectuosa y compasiva. Al facilitar el desarrollo de la capacidad de concentración, la meditación nos permite afrontar los desafíos de la vida con mayor claridad y ecuanimidad.

Fuente: Meditación semana a semana. David Fontana

jueves, 7 de octubre de 2010

La conciencia de uno mismo

La conciencia de uno mismo se inicia en el tercer año de vida. Antes de esa fase, nos mueven las necesidades físicas (comida, bebida, confort) y las reacciones intuitivas (miedo, interés, placer).
Sin embargo, con el despertar de la conciencia llega el reconocimiento de las preferencias personales, y la determinación de tomar decisiones y formular demandas para satistacer estas preferencias. A partir de aquí vamos adquiriendo más y más autonomía. La forma en que el yo se desarrolla depende mucho del temperamento de cada uno y de las experiencias vitales.
Por tanto, el yo es nuestro compañero en la vida. Lo que pensamos de nosotros mismos y lo que los demás piensan de nosotros determina el tipo de persona que seremos. Pero ¿hasta qué punto nos conocemos? ¿Qué nivel de control tenemos sobre nosotros mismos? ¿Qué poder tenemos para cambiar lo que no nos gusta? La conciencia es un proceso dinámico y lo que nos sucede en la vida cambia constantemente la forma en que nos vemos. ¿Podemos responsabilizarnos de este proceso de cambio, o estamos a merced de lo que nos depare la vida? El ejercicio de la meditación es una forma de responder a algunas de estas preguntas.

Fuente: Meditación semana a semana. David Fontana

domingo, 3 de octubre de 2010

Angel Humano - Julio A. Pagano


Vamos, apurate. Sacudí, con fuerza, tu tristeza. Desconectate del dolor. Sentí… Sentí. Una poderosa fuerza nos envuelve y nos eleva. Contemplá los destellos de luz. La vida danza, es una fiesta. Cuántos colores, cuánta magia, cuánto amor. Desplegá tus alas. Entregate al viento de la consciencia. Volá bien alto, por encima de los miedos y la desesperanza. Reí. Disfrutá. Gozá. Recordá tu esencia y ayudá a que otros se levanten y vuelen.
Sos un ángel humano.
Estas palabras llegan para conmover tu espíritu y reavivar la llama de tu pasión. Despertá. Viniste a propagar ánimo y confianza en los momentos de crisis. Por tus venas fluye la energía de una estirpe relumbrante. Tu destino está al servicio de un reino inmaculado, en donde no se oculta el Sol.
También me muevo dentro de los límites de la materia. Sé que hay terremotos, huracanes, tsunamis, inundaciones, atentados, muertes, muertes y más muertes, pero pará, hacé una pausa. Elevate. Basta de lamentos. Mirá con los ojos del alma. Recuperá tu capacidad de conectar con la existencia. Equilibra tus vibraciones. La transición es bien caótica y alarmante, pero todo está dispuesto para que aprendamos las lecciones y trascendamos la inconsciencia.
Las alas te fueron dadas para que puedas contar con una fuerza adicional que te permita despegar de la confusión y el desconsuelo. Sirven para que no te arrastre la desorientación y el sufrimiento, y puedas asistir a quienes necesiten una cuota adicional de fe y optimismo. Sé que no podés verlas, pero eso no significa que no las tengas. Recordá: tus alas son internas. Se despliegan cuando abrís tu corazón, de par en par, hacia la luz.
Que esta sonrisa contagiosa, que ahora renace en tu rostro, te acompañe por siempre. Hemos recorrido un largo trecho para llegar hasta esta instancia, en donde prometimos ayudarnos a volar hacia otros cielos. Me emociona reencontrarte. Extrañaba el armónico sonido de tu cálido aleteo. No permitas, nunca más, que nada ni nadie trunque tu vuelo. Valoro tu misión, viniste para ayudar al proceso de evolución. Sos un ángel humano.

El efecto del Susurro

¿Quieres ser una influencia positiva para el mundo? Primero, pon en orden tu vida. Asiéntate en el principio único de manera que tu conducta sea íntegra y eficaz. Si así haces, ganarás respeto y serás una influencia poderosa.
Tu conducta influencia a otras por el efecto del susurro. El efecto del susurro es eficaz porque tiene influencia en todos. La gente poderosa tiene poderosa influencia.
Si tu vida funciona, influenciarás en tu familia.
Si tu familia funciona, tu familia influenciará a la comunidad.
Si tu comunidad funciona, tu comunidad influenciará al país.
Si tu país funciona, tu país influenciará al mundo.
Si tu mundo funciona, el efecto del susurro se repartirá por todo el cosmos.
Recuerda que tu influencia empieza en ti y surge de ti como un susurro. Por lo tanto, asegúrate que tu influencia sea a la vez potente e íntegra.
¿Cómo lo sabré?
Todo crecimiento avanza hacia afuera de un núcleo potente. Tú eres un núcleo.

Fuente: El Tao de los líderes. John Heider

viernes, 1 de octubre de 2010

Faith of the Heart - Fe en el corazón


Fue un largo camino y de allá hasta aquí, mucho tiempo ha pasado. Pero mi hora está llegando. Y mi sueño se transformará en realidad. Voy alcanzar el cielo.
Y nada más me estorbará. Nadie me hará cambiar de idea.
Porque tengo fe en el corazón.
Voy donde mi corazón me quiera llevar. Tengo fe para creer.
Puedo hacer cualquier cosa. Tengo fe en el alma.
Y nadie me estorbará. Puedo alcanzar cualquier estrella.
Tengo fe. Tengo fe.
Fe en el corazón.
Ha sido una larga noche. Intentando encontrar mi manera de ser. A través de la oscuridad.
Pero ahora finalmente llegó mi día. Y yo veré mi sueño transformado en realidad.
Yo alcanzaré el cielo.
Y nada más me estorbará. Nadie me hará cambiar de idea.
Porque tengo fe en el corazón.
Voy donde mi corazón me quiera llevar. Tengo fe para creer.
Puedo hacer cualquier cosa. Tengo fe en el alma.
Y nadie me estorbará. Puedo alcanzar cualquier estrella
Tengo fe. Tengo fe.
Fe en el corazón.
Yo se fueron días difíciles.
Hemos pasado por los días más oscuros.
Pero ahora yo siento el viento. Y el viento cambió de dirección.
Yo voy a través del fuego. Yo voy a través de la lluvia.
Pero siempre estaré volando, Oh yeah.
Porque tengo fe en el corazón.
Voy donde mi corazón me quiera llevar. Tengo fe para creer.
Puedo hacer cualquier cosa. Tengo fe en el alma.
Y nadie me estorbará. Puedo alcanzar cualquier estrella.
Yo conseguí fe.
Y ahora tengo fe.
Fe en el corazón.
Ha sido una larga estrada...

Faith of the Heart de Rod Stewart, Dianne Warren y Russell Watson

La fuente de la Luz - Osho

Medita en la luz de manera exterior y de manera interior. Deja que la luz se convierta en tu acompañante, piensa en ella y contémplala. Sólo mira, observa una estrella apareciendo o desapareciendo en el cielo, al sol saliendo o poniéndose, a la luna o simplemente a una vela en la habitación. Entonces sólo cierra los ojos y busca la luz interior. Un día tropezarás con ella, y será un día de gran descubrimiento; ningún otro descubrimiento es comparable con este. Ese día te volverás inmortal.

Fuente: Tónico para el Alma. Osho

Cuando aprendas a considerar tu vida. W. Dyer

Cuando aprendas a considerar tu vida y cuanto hay en ella como el milagro que es, comprenderás enseguida que quejarse es desperdiciar el ...