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sábado, 15 de junio de 2013

Era Dorada. Julio Pagano

¿Recordás por qué teníamos que alumbrar? Esta es la mágica tarea que fuimos convocados a efectuar. Esta es la luminosa misión que firmemente aceptamos liderar. Vinimos para ayudar a configurar un potente mandala que fuese capaz de propagar un fulgurante llamado armónico hacia todo el universo. Al abrirnos, al vibrar, al amar, juntos estamos gestando este milagroso espacio, con una luz fraternal, que conscientemente corona el gran despertar de la Era Dorada.
¿Percibís el extraordinario esplendor que emana esa delicada flor? ¿Sentís el apasionado fulgor que irradian todos esos corazones? ¿Divisás cómo las vibraciones se plasman en vivos colores que sólo emiten amor? Internamente ya se puede apreciar que este floreciente mandala está transformando a la Madre Tierra en un resplandeciente portal, que fielmente es iluminado por millones de almas peregrinas, que consagran sus bellas acciones cristalinas al servicio de la Luz.
Este sensible mandala, que estamos dinamizando, es la resplandeciente expresión humana de una nueva manera de vibrar, que enlaza formas simples y puras de interactuar. Dentro de cada destello hay gestos solidarios, palabras de aliento, abrazos sinceros, obras de amor, mensajes de esperanza, alegrías compartidas, canciones bien sentidas, actos de perdón, y un sinfín de valores y emociones que fusionan los corazones, y reflejan el auténtico espíritu de la Unidad.
En la medida en que nuevas personas se abren a las frecuencias sutiles, este gran mandala se torna más y más potente. Más y más reluciente. Va generando intensas oleadas lumínicas que disipan las sombras que producen las fronteras. Su cálido y rítmico pulsar, ayuda a recordar la importancia de vibrar armónicamente, de manera que la mente se sincronice con el corazón. Así es como el amor comienza a reinar, haciendo prevalecer la paz y restituyendo el equilibrio.
Sigamos religando. Nuestra labor tiene el claro propósito de activar corazones para que este maravilloso planeta se convierta en un precioso y singular portal, donde comenzar a jugar un juego bien diferente. Un juego en donde cada uno de los residentes seamos capaces de amar y ser amados, en un contexto bien humano, en donde brille el calor de la hermandad. Pulsemos bien juntos. Hagamos historia. Que todos sientan la bienaventurada llegada de la Era Dorada.
Autor: Julio Andrés Pagano

martes, 26 de febrero de 2013

Sanadores espirituales: Agentes del Altísimo

Los mejores sanadores son discretos en su trabajo. Ellos sellaron el ego y dejan al corazón fluir en sereno amor. 
El tacto de sus manos es cálido y generoso. Tienen manos de Luz! 
En la parte superior de su cabeza se derrama la Sabiduría Celestial...Y al mismo tiempo, la vitalidad de la tierra besa sus pies. 
Mientras tanto, los pétalos de loto de sus corazones se abren. Y se convierten en templos vivos de la Luz sanadora! 
Son tranquilos y conscientes de su tarea. Saben que es la luz del amor la que sana, no ellos. 
Están naturalmente satisfechos, los seres divinos velan por ellos. 
Son la paz perenne! No tienen posturas arrogantes, son simples y alegres. 
Son muy agradecidos al Gran Espíritu, al Gran Sanador. Transitan la existencia sin juzgar a nadie... Ellos son la serena luz! Son sanadores, de los demás y de ellos mismos. 
Transitan su camino sin deshonrar la ruta de los demás. No hacen daño a nadie, porque son felices. 
Sus actos son lúcidos! Oh, estos curadores, hermosos y tranquilos, navegan en la luz! 
Son estrellas encarnadas, actuando en nombre del Altísimo... A menudo, en silencio, ellos abrazan a la humanidad! 
No esperan nada, sólo abrazan el alma del mundo. 
Sí, no esperan nada, sólo agradecen al gran Sanador... Ellos saben que hay un momento correcto para todo. 
Por lo tanto, ellos trabajan en el momento justo de su corazón...saben que cada momento es tiempo para aprender... 
Ellos se manifiestan en todas partes, y columnas de luz iluminan sus senderos... 
A menudo, sienten el dolor del mundo, en sí mismos. En esos momentos, se reúnen en oración y aprovechan las elevadas fuerzas. 
Y aletean sus manos llenas de luz, bajo el comando del corazón. No hay orgullo en ellos, solo satisfacción callada. 
No hay lucha o competencia en su camino, sólo cura. Ellos caminan en el Dharma, como el Altísimo les instruyó. 
Y saben que sólo el Gran Sanador conoce lo que hay en sus mentes y almas. 
Son conscientes de que, mediante el perfeccionamiento de los demás, su Karma se disuelve en la luz. 
Mejorando a los hombres, ellos también se mejoran, y todo el mundo crece. 
Siempre agradecen a los ángeles de la sanación, por la inspiración de su trabajo. 
Y dicen, felices: "Señor, nada es mío, todo es tuyo. Incluso yo! 
Ellos son sanadores y agentes de sanación interdimensional. 
Están encarnados, pero son estrellas. Sanadores invisibles de los hombres, del Espíritu y de ellos también. 
Ellos son de la Luz! 
Traducción: Ángeles Rodeiro

martes, 28 de febrero de 2012

¿Han visto los girasoles?

Se trata de una flor, que gira siempre en busca del sol. Y es por esa razón que es popularmente llamada girasol. Cuando una pequeña y frágil semilla de dicha flor brota en medio de otras plantas, busca inmediatamente la luz solar. Es como si supiera, instintivamente, que la claridad y el calor del sol le harán posible la vida. ¿Y qué le sucedería a la flor si la colocáramos en un lugar bien cerrado y oscuro? Seguramente, en poco tiempo, se moriría. Tal cual los girasoles, nuestro cuerpo físico también necesita de la luz y del calor solar, de la lluvia y de la brisa, para mantenernos vivos. Pero, no es sólo es el cuerpo el que necesita de cuidados para proseguir firme. El espíritu, igualmente necesita de la luz divina para mantener encendida la llama de la esperanza. Precisa del calor del afecto, de la brisa de la amistad, de la lluvia de bendiciones que viene desde lo alto. Sin embargo, es necesario que hagamos esfuerzos para respirar el aire puro, por encima de las circunstancias desagradables que nos rodean. Muchos de nosotros permitimos que los vicios ahoguen nuestras ganas de buscar la luz y nos debilitamos día tras día como una planta mustia y sin vida y es entonces cuando nos dejamos enredar en el zarzal de la haraganería, de la desidia y reclamamos de la suerte sin hacer esfuerzos para salir de la situación que nos desagrada. Y es allí, donde debemos recordar que para poder crecer de acuerdo con los planes divinos, el Creador coloca a nuestra disposición todo lo que necesitamos. Es en el amparo de la familia, donde recibimos, sustentación y seguridad en todos los momentos... La presencia de los amigos en las horas de alegría o de tristeza, impulsándonos hacia adelante. Son las posibilidades de aprendizaje que surgen a cada instante en el recorrido, haciéndonos más claros y preparados para decidir cuál es el mejor camino a tomar. Pero, ¿qué sucede con nosotros cuando nos encerramos en la oscuridad de la depresión o de la melancolía y así permanecemos por voluntad propia?. Debemos entender que Dios tiene un plan de felicidad para cada uno de nosotros y que para alcanzarlo, es preciso que busquemos los recursos disponibles. Es preciso que imitemos al girasol. Que busquemos siempre la luz, incluso cuando las tinieblas insistan en rodearnos. Es necesario buscar el apoyo de la familia en los momentos en que nos sentimos desanimar. Es necesario buscar la ayuda de los verdaderos amigos cuando sentimos nuestras fuerzas debilitándose. Es necesario, antes que nada, buscar la luz divina que consuela y aclara, ampara y anima en todas las situaciones.
Cuando las nubes negras de los pensamientos tormentosos cubran con oscuro manto el horizonte de tus esperanzas, y la depresión te asedie el alma, imita a los girasoles y trata de respirar el aire puro, más allá de las circunstancias desagradables. Cuando las dificultades y los problemas se hagan insoportables, intentando sofocar la disposición para la lucha, recuerda a los girasoles y busca la luz divina a través de la oración sincera. 
Tomado de la Web

viernes, 26 de agosto de 2011

La Luz en uno mismo. Consciencia

El término consciencia se refiere a la capacidad de darse cuenta. También, se refiere al resultado de percibir el mundo y de percibirse con total transparencia y sin la distorsión de las creencias, opiniones, prejuicios, emociones, sentimientos, deseos, proyecciones, expectativas o del propio ego. Esa transparencia se inicia con la desidentificación y el desapego y es el fundamento de la vida espiritual.
Por la consciencia se va conociendo las causas últimas del universo visible, ella nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos permite encontrarle en todas las cosas y, también, en medio de las tribulaciones. Con el don de la consciencia germina la inteligencia, el conocimiento y la vida espiritual, de ella nacen los valores más fundamentados que el ser humano emite sobre la vida y la conducta. La consciencia es la raíz de un conocimiento nuevo, del que también forma parte el amor, gracias al cual el ser humano entra en una nueva dimensión de la vida donde la unidad es una característica.
La fuente de la conciencia
La fuente desde donde brota la consciencia está en un lugar que se encuentra en el interior de todos los seres humanos. Quien bebe de esta fuente de aguas limpias tiene la fortuna de vivir la paz, la quietud y el silencio perfectos. Aunque se vive de manera personal, beber de esta fuente significa entrar en una dimensión que se encuentra más allá de la dualidad, de lo que se puede llamar “yo” o “tú”, “mío” o “tuyo”, “esto” o “aquello”. Todo lo que se pueda decir sobre este lugar son burdas aproximaciones, porque sólo se comprende mediante la propia experiencia.
Entrar en la fuente de la consciencia significa para el ser humano ser consciente y obrar adecuadamente, y uno se acerca a éste “lugar” cuando va más allá de la mente y del pensamiento. Solo los propios egos e impurezas impiden al ser humano acceder a este lugar de pureza. El estado natural del ser humano suele estar eclipsado por la turbulencia de la mente y de las emociones, y cuando se trasciende esa perturbación se accede a la fuente, y se experimenta el núcleo del ser. En este lugar se está en contacto con la consciencia, con el amor y con el conocimiento, que son las propiedades inherentes del estado que se vivencia cuando se va más allá de la mente de las personas. Allí hay un principio, una inteligencia que puede tutelar y dirigir, si así lo decide el ser humano, la actividad del propio espíritu, mente, emociones y cuerpo. (...)
Es necesario conectar con ese ángulo de quietud que nos hace conscientes y nos impulsa a obrar adecuadamente. Entrar en este “lugar” significa transformarnos, situarnos en nuestro eje de equilibrio, ser conscientes y relacionarnos adecuadamente con nosotros mismos y con los demás. Es un punto de quietud, porque es el punto de confluencia entre lo “humano” y lo “divino”, el ojo de buey hacia lo otro, hacia aquello en donde cesa el ego, la avidez, la aversión y el autoengaño.
Fuente: La Luz en uno mismo. José Manuel Molina Ruiz y David Subirons Vallellano

viernes, 22 de julio de 2011

Seguí alumbrando. Julio Pagano

Lo sabés muy bien. Estos son tiempos especiales, en donde el desánimo y las caídas serán una constante. Son momentos en donde las dudas se adueñarán de la escena. Sé que no te dejarás vencer. No importa cuán duro pegue el desaliento, no perderás la fe. Confío, plenamente, en la fortaleza de tu espíritu. Estás ayudando a transformar la realidad. Sos un oasis de esperanza. Tu luz aporta paz y claridad. No te detengas, seguí alumbrando.
Te puedo ver a la distancia. Ese cálido resplandor, que atraviesa las tinieblas de la negatividad, proviene del centro de tu bello corazón. La llama, de tu fuego interno, tiene la particularidad de transmutar lo denso en destellos de ánimo. Sos un multiplicador de vibraciones positivas, es por eso que las sombras buscan opacar tu frecuencia poniendo piedras en tu camino. Desconocen que sabés volar, y que también podés usar los obstáculos como escalones para ir más alto.
Recuerdo que al asumir tu misión de vida decidiste, sabiamente, que palabras como potenciar, sumar y florecimiento, formarían parte de tu laboriosa tarea. No en vano me pediste que triplicáramos nuestras raciones de aliento y optimismo, ya que, llegado el momento, sería lo que más deberíamos sembrar.
Es un verdadero honor saber que somos compañeros de ruta. Gracias por Ser y por estar. Seguí resonando con la misma intensidad de siempre, para que otros se nutran de la confianza que emana de tu esencia y trasciendan sus temores. Estamos generando campos de consciencia por donde fluirá la gracia y el encanto de los planos cristalinos. No habrá tormenta que silencie nuestra voz, pues nos impulsa el coraje de reconocernos conectados a la Fuente, en donde todo es amor.
Algunos te llaman faro de luz, prefiero decirte hermano del alma. Ojalá puedas sentir, a través de estas palabras, cuánto valoro tu inagotable esfuerzo por ayudar a que más y más personas orienten sus dones y talentos al servicio de un mundo más armónico y humano. Amo tu osadía de reírtele, en la cara, a la adversidad y la desunión. No te detengas, seguí alumbrando. Julio A. Pagano
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martes, 7 de junio de 2011

Despertando. Julio Pagano

Hay un intenso flujo brillante que recorre el firmamento llevando el eco de una canción que fue creada, por amor, con la luz de las estrellas. Su melodía cristalina se empieza a sentir. Su alta vibración te hace expandir. Suena en cada corazón que asume la misión de abrirse para alumbrar con entereza, reflejando el nacimiento de una humanidad consciente y despierta. ¡Vamos, sumate! Millones de almas comienza a danzar y celebrar la luz de un nuevo tiempo.
No esperes más. Este es el momento. Abrite. Dejá que tu corazón exprese, con convicción, su diáfana nota divina y transforme en armonía la intensa energía que sustenta al caos. Confiá. La adversidad está ahí, como una sabia y firme maestra, brindándote el marco adecuado para dar el mágico salto sagrado que hará desplegar tus alas. A tu lado hay personas que al verte abrir comenzarán a sentir que se puede y también romperán sus ataduras, generando ondas de fe.
Si alguien te pregunta cómo hacer para abrirse, sólo recordale que todos estamos de paso. Esa certera mención permite liberar lo que desde la materia nos retiene al hacernos suponer que son cosas valiosas. Jugamos a olvidar, pero internamente sabemos que el verdadero valor de nuestro andar por el mundo reside en la aleccionadora experiencia de aprender a movernos, sin espadas ni armaduras, por  espacios densos, compartiendo lo más puro de nuestra esencia.
Está sonando una bella melodía. Suena para rememorar, pulsa para que te vuelvas a levantar. La escucharás brotar en tu corazón y en el de todos los que tengan el valor de dejar que la luz comience a fluir por cada una de sus células. Su letra habla de un tiempo de paz y hermandad, en donde despertamos y recordamos que somos Uno. ¡Vamos, de pie ángel humano! Quiero escucharte cantar. Quiero sentirte vibrar. Quiero volver a verte volar, desplegando tus dones. Al pedirte que te abras, al decirte que ilumines, también me lo recuerdo. Lo traigo al presente pues por cada uno que se abra, por cada uno que confíe, por cada uno que se anime y sienta, mil corazones más florecerán. ¿Lo escuchás? El padre Sol está llamando. La madre Tierra está aclamando. Ya es hora de despertar, por eso suena esta canción que fue creada con la luz de las estrellas, para que conscientes y unidos humanicemos vibrando en la frecuencia del amor.
Julio Pagano

sábado, 21 de mayo de 2011

Viniste a transformar la realidad J.Pagano

Percibo una sublime luz, que enciende y aviva otras luces. Veo un noble corazón, que abre más y más corazones. Contemplo innumerables manos que se unen, alzan y celebran. Escucho palabras de aliento, que movilizan el alma. Siento cómo el amor crece y se agiganta. Aunque no divise tu rostro, sé que sos vos, eterno amigo, que intensamente estás trabajando para cumplir con tu misión. No detengas tu marcha. Viniste a transformar la realidad.
Tenemos un acuerdo álmico de ayudarnos a recordar el sentido de este viaje. Sin embargo estas palabras exceden nuestro bello compromiso. Te escribo porque me siento honrado de presenciar cómo tu espíritu, al igual que el de muchos otros, libera su encanto para convertir la apatía y el desgano en campos de fe y esperanza.
Río porque la tristeza llora al verte llegar, sabe que se queda sin trabajo. Disfruto de tu manera simple y efectiva de emitir vibraciones luminosas, que encandilan y extinguen la pesadez de las sombras. Sé que tu tarea es desgastante. Comprendo que estás expuesto a la violencia de quienes buscan marchitar todas las flores. No te preocupes, el cultivo crece bajo la custodia de los reinos cristalinos. Nada, ni nadie, impedirá el total florecimiento de la luz.
La magia existe. No te das una idea lo increíble que se ven los coloridos entramados de consciencia que, entre todos, estamos ayudando a co-crear. Prometo traerte hasta este lugar, soñado, que encontré en la ladera de una montaña. Quiero que lo sepas, en este preciso instante hay una abeja que se posa sobre tu nombre. Reconoce que sos una flor, muy especial, que contiene el dulce néctar de los corazones que son puros.
Hasta que nos volvamos a ver, te abrazo a la distancia con la luz que te añora desde el centro de mi pecho. Dejo que estas palabras te lleguen, donde quiera que te encuentres, por obra y gracia de la sincronicidad. Continuá brillando con el mismo coraje y la decisión de siempre. Lo sabés, sin embargo, todo tu ser se electriza cuando alguien te lo recuerda: viniste a transformar la realidad. Julio Pagano
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viernes, 20 de mayo de 2011

El mejor día de tu vida. Gandhi

 Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato. Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán".
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.
Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.
Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo. Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.
Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.
El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.
Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
"Que este día sea el mejor de tu vida"  Mahatma Gandhi

Cuando aprendas a considerar tu vida. W. Dyer

Cuando aprendas a considerar tu vida y cuanto hay en ella como el milagro que es, comprenderás enseguida que quejarse es desperdiciar el ...