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lunes, 13 de agosto de 2012

Siete ejercicios a favor de la Paz. Deepak Chopra

El programa en favor de la paz, organizado por Deepak Chopra, lo invita a convertirse en hacedor de paz realizando, cada día, una acción concreta centrada en hacer realidad la paz, paso por paso en su vida personal. Comience hoy domingo
  • Domingo: Ser en favor de la paz.
  • Lunes: Pensar en favor de la paz.
  • Martes: Sentir en favor de la paz.
  • Miércoles: Hablar en favor de la paz.
  • Jueves: Actuar en favor de la paz.
  • Viernes: Crear en favor de la paz.
  • Sábado: Compartir en favor de la paz.
Cada ejercicio sólo toma unos cuantos minutos. Puede hacerse en privado o en público, pero quienes lo rodean sabrán que Usted está en favor de la paz por su forma de actuar en el diario vivir.

Domingo: Ser en favor de la paz
Hoy, dedique cinco minutos a meditar acerca de la paz. Siéntese en silencio y cierre los ojos. Preste atención a los latidos de su corazón y repita interiormente estas cuatro palabras: paz, armonía, risa, amor. Permita que, desde el silencio de su corazón, estas palabras irradien hacia su cuerpo.
Al terminar la meditación, dígase a si mismo o a sí misma, Hoy voy a despojarme de todo resentimiento. Recuerde algún resentimiento contra alguien y déjelo ir. Hágale saber a esa persona que la perdona.

Lunes: Pensar en favor de la paz
El pensamiento tiene poder cuando está respaldado por la intención. Hoy, introduzca en sus pensamientos la intención de actuar en favor de la paz. Haga un momento de silencio y luego repita esta antigua oración:
Haz que yo sea amado, haz que yo sea feliz, haz que yo sea pacífico.
Haz que mis amigos sean felices, amados y pacíficos.
Haz que quienes considero como mis enemigos sean felices, amados y pacíficos.
Haz que todos los seres sean felices amados y pacíficos.
Haz que el mundo entero experimente la felicidad, el amor y la paz.

Si en algún momento del día se siente dominado o dominada por el miedo o la ira, repita estas intenciones: la oración le devolverá su centro de gravedad.

Martes: Sentir en favor de la paz
Este día es para experimentar las emociones de la paz: compasión, comprensión y amor. Compasión es compartir el sufrimiento y, cuando sentimos el sufrimiento de otra persona, nace la comprensión. Comprensión es saber que el sufrimiento es compartido por todos y cuando comprendemos que no estamos solos en nuestro sufrimiento, nace el amor. Y, cuando hay amor, hay oportunidad para la paz.
En el curso del día observe a un desconocido y dígase a si mismo o a sí misma en silencio, esta persona es como yo y como yo ha experimentado alegría y tristeza, desesperación y esperanza, miedo y amor. Como yo, esta persona no es eterna y un día acabará. La paz de esta persona es tan importante como mi paz. Quiero que haya paz, armonía, risa y amor en su vida y en la vida de todos los seres.

Miércoles: Hablar en favor de la paz
Hágase hoy el propósito de hacer felices a sus interlocutores y dígase a usted mismo o a usted misma: hoy, cada palabra que pronuncie la escogeré conscientemente y evitaré las quejas, las condenaciones y las críticas.
El ejercicio consiste en realizar alguna de las siguientes acciones:
Dígale a una persona cuánto la aprecia. Exprese auténtica gratitud hacia quienes lo hayan ayudado y amado. Ofrezca palabras de alivio o de aliento a alguien que las necesite. Demuéstrele respeto a alguien cuyo respeto usted valora. Si descubre que reacciona en forma negativa o agresiva contra alguien, guarde silencio. Espere a recuperar la calma para hablar y hágalo, entonces, con respeto.

Jueves: Actuar en Favor de la Paz
Hoy es el día para ayudar a alguien que lo necesite: un niño, un enfermo, un anciano o un inválido. La ayuda puede ser de muchas maneras. Dígase a sí mismo o a sí misma, hoy voy a sonreírle a alguien a quien no conozco. Si alguien me injuria o injuria a otra persona, le responderé con un gesto de bondad. Le enviaré un regalo anónimo a una persona, sin tener en cuenta su condición. Ofreceré mi ayuda sin esperar gratitud o reconocimiento.

Viernes: Crear en favor de la paz
Hoy, proponga una idea creativa para solucionar un conflicto personal, familiar o con sus amigos. Si puede, trate de crear una idea que sirva en su comunidad, su país o a nivel mundial.
Puede cambiar un viejo hábito que no funciona, mirar a alguien de una nueva manera, decir unas palabras que nunca antes había dicho o pensar en una actividad que integre a un grupo de personas para pasarlo bien y divertirse.
En un segundo momento, invite a un miembro de su familia o a un amigo a proponer una idea del mismo estilo. La creatividad se siente mejor cuando es uno mismo quien propone la nueva idea o el nuevo enfoque. Haga saber que usted acepta y disfruta la creatividad. Permita que fluyan las ideas y ensaye lo que resulte llamativo. El propósito aquí es crear vínculos, porque solamente cuando nos vinculamos con los demás nace la confianza mutua y, cuando hay confianza, no hay lugar para hostilidades y sospechas, los dos grandes enemigos de la paz.

Sábado: Compartir en favor de la paz
Comparta hoy con dos personas el ejercicio de hacer la paz. Déles este texto e invítelos a comenzar los ejercicios diarios. A medida que más gente participe, la acción se expandirá para formar una masa crítica.
Celebre hoy con alegría su propia conciencia de la paz con otra persona conciente de la paz. Comparta su experiencia de mayor paz. Comparta su gratitud porque alguien tome tan en serio como usted el asunto de la paz. Comparta sus ideas para ayudar al mundo a convertirse en una masa crítica de paz. Haga cuanto pueda para ayudar a alguien que quiera convertirse en hacedor de paz. Transformarse en hacedor de paz no significa convertirse en activista y participar en marchas de protesta, no hace falta estar en contra de algo, no se necesita dinero: lo que se pide es interiorización y dedicarse a la construcción de la paz.
http://peaceisthewayglobalcommunity.org/index.aspx

jueves, 26 de enero de 2012

Conócete a ti mismo

"Conócete a ti mismo” era el lema que rezaba en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos. Esa es la gran tarea a la que nos aventuramos como hombres, saber quiénes somos y por qué estamos aquí. La ignorancia es la causa del sufrimiento. El deseo es ignorancia, apego a algo que no se conoce, algo que se proyecta en la mente pero que no se puede materializar. Cuando se materializa, se deja de desear, porque ya se ha obtenido. Es lo que los budistas llaman klesa o pasiones. El que se deja llevar por las pasiones no conoce la realidad, es víctima de su ignorancia. El hombre dionisíaco se ve abocado al abismo de su imposibilidad de autocontrol. El que se conoce a sí mismo sabe que el deseo es una ilusión. El deseo nace del instinto, y hay deseos que son necesarios, como el hambre. Sin ellos no podríamos vivir. Por eso, el sabio conoce sus deseos, no los niega, pero tampoco es víctima de ellos. Desear es estar vivos, sin deseos seríamos como máquinas. Ser conscientes de esta verdad nos hace posible reconocer que, como humanos que somos, compartimos con los animales una naturaleza intrínseca, y no debemos apartarnos de ella. Pero, sin duda, somos algo más que animales. Y he ahí la naturaleza del hombre sabio, aquel que es consciente de sus limitaciones, pero también de sus virtudes.
¿En qué consiste examinarse y observarse así mismo? Es algo muy difícil y muy sencillo al mismo tiempo. Difícil porque requiere cierta voluntad y fácil, porque con esa voluntad ya lo has conseguido. Empieza por descubrir –si aún no lo has encontrado- el Ser Espiritual que hay dentro de ti. Es una parte que todos llevamos dentro, un rincón de nuestro corazón que está esperando a nacer y desarrollarse. Todo cambia dentro y fuera de ti (impermanencia), así que no te esfuerces en querer prolongar un estado cuando de alguna forma llega a ti la alerta del cambio. Es necesario que las cosas pasen de un estado a otro, que tras el silencio se manifieste el sonido o al contrario. No te preocupes, no seas agente sino testigo. Hay un proverbio oriental que dice: “Si tiene remedio, ¿por qué te quejas? Si no tiene, ¿por qué te quejas?”. La aceptación es la base de la virtud, de la sabiduría interior. Como dijo Confucio: “Sólo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo”. Si estás enfermo o pasas por un momento crítico en tu vida, acéptalo, sin más, y aprende del ello. Todo lo que nos ocurre está destinado a favorecer nuestro desarrollo espiritual si sabemos mirarlo con los ojos del espíritu. Todo lo que hacemos en nuestra vida debería ser hecho desde la paz del espíritu, así no crearíamos nuevos conflictos, pero, ¿cómo se llega a ese paz?, ¿cómo conecta uno con su espíritu? Como dije anteriormente, sólo es necesaria la voluntad para hacerlo.
Describiré una práctica muy poderosa.
Cuando estés en la cama –antes o después de dormir- dedica diez o veinte minutos a hacer lo siguiente. Pon la mano izquierda sobre el corazón y la derecha sobre el vientre (estarás actuando sobre los chakras 2º y 4º). Deja libre el pensamiento –la mente en profunda quietud- y céntrate en la respiración, nota cómo entra y sale el aire por las cavidades nasales. Hazlo despacio, como si el aire fuera bañando tu respiración nasal de una profunda y limpia energía, puede hacerse con los ojos abiertos o cerrados. Recuerda, deja libre el pensamiento, céntrate solamente en la respiración, la mente quieta como una roca, inamovible. Al cabo de dos o tres irás notando una profunda paz, un agradable calor en el corazón y en el vientre, estarás conectando con la Energía Universal y la estarás canalizando en tu interior. Dijo San Agustín que “la paz es tal bien que no se puede desear otro mejor ni poseer otro más útil”. Con esta técnica te harás dueño de ti mismo, de tu paz interior. Ese es el primer paso para conocerse a uno mismo: la paz de espíritu.
Fuente: Buscando la paz interior. José Manuel Martínez Sánchez

lunes, 20 de junio de 2011

Meditación y Virtud

La meditación es simplemente estar alerta, sin dar opción alguna al Yo. Sin ningún propósito ni dirección, sino solamente estar “en atención”. En la vivencia del “aquí y ahora” con verdadera atención, con absoluta ausencia de Ego.
Para desarrollar esta, a simple vista sencilla, pero compleja actitud presencial, existen multitud de ejercicios, técnicas, prácticas... procedentes de diversas corrientes y tradiciones. Practicar la meditación significa –en definitiva- aprender a “estar despierto”, que es –etimológicamente- el significado de la palabra Buda.
Para Krishnamurti “los cimientos para la meditación son la observación, la claridad y la virtud.” La claridad, dice, “lo es en el sentido de ver las cosas como son dentro de uno mismo”. Y en cuanto a la virtud, dice: “no hay otra virtud, excepto la que florece del conocimiento propio”. Tenemos, por tanto, como instrumento fundamental, la observación, la cual desvela claridad y virtud. Veamos una definición más extensa de Krishnamurti sobre el concepto de virtud con respecto a la meditación: “La virtud es una cosa que florece todo el tiempo en bondad; uno puede haber cometido un error, haber hecho algo feo, pero eso se ha terminado; uno se está moviendo, floreciendo en bondad porque se conoce a sí mismo. Habiendo echado esos cimientos, es posible dejar de lado las oraciones, el murmurar palabras y el adoptar posturas.” Como vemos, la virtud es la cualidad inherente más importante que florece como consecuencia de una apropiada meditación.
La virtud, en su sentido estricto, significa fuerza, poder de una cosa, eficacia. Conlleva una potencialidad o capacidad de ser de un modo determinado. En la filosofía budista la virtud es la elección del camino medio, la asimilación del Noble Óctuple Sendero. Aristóteles también entendía virtud en este sentido, esto es, comportarse según el “justo medio”. La virtud es inherente al ser, y en este sentido, le corresponde, éticamente, el desarrollo continuo de las mismas como fin de humana perfección. De esta manera, enfocamos el concepto de “autorrealización”, la realización de nuestras virtudes, capacidades.
San Agustín se refirió a este término de la siguiente forma: “la virtud es una buena cualidad de la mente mediante la cual vivimos derechamente, cualidad de la que nadie puede abusar y que Dios produce a veces en nosotros sin intervención nuestra”.
La meditación, como hemos deducido, es una manera muy apropiada de desarrollo de la virtud. Observarnos a nosotros mismos significa descubrir lo que somos, nuestra parte “divina” o perfecta que puede emerger materializada en actos, comportamientos, eticidad.
Fuente: Buscando la Paz interior. José Manuel Martínez Sánchez

viernes, 18 de marzo de 2011

Desiderata. Max Ehrmann

Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda qué paz se puede encontrar en el silencio. En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia. Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Sé cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales. La vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto. Y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo. No menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios cualquiera que sea tu idea de El. Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con toda su falsía, sus dolores y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!

La desiderata de la felicidad, escrita en 1927 por Max Ehrmann. De origen Alemán, nació en una familia acomodada, en los Estados Unidos de Norte América. Estudio Inglés en la Universidad De Pauw, y Filosofía en Harvard. Se dedicó a la Abogacía en su ciudad natal: Terre Haute, Indiana. A la edad de 41 años se jubiló, para dedicarse a la escritura de ensayos y poemas. Murió en el año de 1945.

lunes, 14 de marzo de 2011

Buscando la paz interior

¿Qué significa buscar la paz interior? Posiblemente sea, dicho sencillamente, encontrar la manera de no pensar tanto, de liberarnos del pensamiento. Hacia ese punto se dirigen todas las prácticas de meditación y la búsqueda de todo estado de liberación. Estar liberado significa despojarse de algo. Despojarse de condicionamientos. Es quitarse peso para andar con más soltura, es desenvolverse como una pluma acunada por el viento. El peso de la razón nos aprisiona, nos erosiona como un martillo, nos ata a una realidad que casi nunca tiene que ver consigo misma. Porque la realidad, su esencia más pura y noble es la del vacío.
Cuando se habla del vacío a menudo se piensa en algo hueco y oscuro, sin sentido. Pero no hay nada que tenga más sentido que el vacío. El vacío es el principio de todo y la ansiedad surge precisamente del miedo al vacío y la necesidad de llenarlo con lo que sea. El pintor crea su obra de arte a partir de un espacio en blanco, el sacerdote comienza su sermón a partir de un silencio consensuado. Al despertarnos del sueño de la noche comienza nuestra tarea de ir llenando el vacío.
La paz interior es un estado donde no es necesaria la palabra para dar sentido a esa vivencia. Vivir la paz interior es únicamente dejarse llevar por lo que “es verdadero” sin necesidad de decir “esto es verdadero porque…”. Los maestros zen llaman a esta experiencia “satori”. Como dijo Yuan-Wu: “Cuando ya no hay nada ligado a tu mente, y has llegado limpiamente al otro lado, estás preparado para el perfeccionamiento”. ¿Qué quiere decir con “llegar al otro lado”? Significa acceder al vacío de la mente. A limpiar ésta de los pensamientos ordinarios, a cultivar la atención correcta, que es aquella que “está presente sin más en el ahora”, sin otra intuición que la que precisa la contemplación silenciosa del momento presente. La intuición es la “facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento”. La intuición continuada es el satori, es la comprensión iluminada, desvelada.
Fuente: Buscando la paz interior. José Manuel Martínez Sánchez

lunes, 7 de febrero de 2011

Reflexión de la Madre Teresa

El día más bello: Hoy
La cosa más fácil: Equivocarse
El obstáculo más grande: El miedo
El error mayor: Abandonarse
La raíz de todos los males: El egoísmo
La distracción más bella: El trabajo
La peor derrota: El desaliento
Los mejores maestros: Los niños
La primera necesidad: Comunicarse
Lo que más feliz hace: Ser útil a los demás
El misterio más grande: La muerte
El peor defecto: El malhumor
La persona más peligrosa: La mentirosa
El peor sentimiento: El rencor
Lo más imprescindible: El hogar
El regalo más bello: El perdón
La ruta más rápida: El camino correcto
La más linda sensación: La paz interior
El resguardo más eficaz: La sonrisa
El mejor remedio: El optimismo
La fuerza más potente del mundo: La fe
Las personas más necesarias: Los padres
La cosa más bella de todas: El amor
Madre Teresa de Calcuta

domingo, 14 de noviembre de 2010

Paz perfecta - Cuento

Había una vez un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron. El Rey admiró y observó todas las pinturas, pero solo hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo, era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban.
Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura, también tenía montañas, pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual brotaba un impetuoso aguacero con rayos truenos. Montaña abajo parecía el retumbar un espumoso torrente de agua.
Todo esto no se revelaba para nada pacífico.
Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, vio tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido.
Allí en el rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en medio de su nido… Paz perfecta.
El Rey escogió la segunda.
Y explicó a sus súbditos el porqué:
Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro ni dolor.
Paz significa que a pesar de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.

Creo que este es el verdadero significado de la paz.
Cuando encontremos la paz en nuestro interior, tendremos equilibrio en la vida.

Cuando aprendas a considerar tu vida. W. Dyer

Cuando aprendas a considerar tu vida y cuanto hay en ella como el milagro que es, comprenderás enseguida que quejarse es desperdiciar el ...