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sábado, 5 de marzo de 2011

Árboles y Mandalas

"Los árboles y los bosques, probablemente por su gran tamaño y a veces por su longevidad, excitaron vivamente la imaginación de las sociedades anteriores a la invención de la escritura. Tenían vida como los seres humanos y los animales, pero no se movían de un lugar a otro; como las montañas y las piedras parecían inmóviles, pero al mismo tiempo podían cambiar y balancearse. Los bosques tupidos hubieron de parecer misteriosos. Incluso los árboles solitarios, especialmente en un lugar yermo, pueden haber parecido milagrosos si ofrecían alimento a un vagabundo hambriento. Los primeros humanos vieron y tocaron los árboles; los utilizaron para alimentarse, calentarse, abrigarse, vestirse, hacer vallados y barreras, lanzas y arpones; y los quemaron, cortaron o transformaron en numerosos objetos. Sus sombras daban cobijo, camuflaje y escondrijo a personas a uno u otro lado de la ley. Con el tiempo, los bosques y determinadas especies de árboles han llegado a representar conceptos diversos en las imaginaciones de poblaciones que viven en distintos lugares geográficos. La abundancia o la escasez de árboles en una localidad determinada influyó en su imagen y en el papel que se les atribuyó en leyendas, mitologías y culturas"
Fuente: Significado simbólico del bosque y del árbol. J.Crew

Álbum Mandalas con Árboles. Imágenes tomadas de la Red

viernes, 4 de marzo de 2011

El árbol de los Amigos

 
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos, y hay muchas clases de ellos. 
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero, que nace del brote, es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien. Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace felices. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
Tomado de la Red.

sábado, 15 de enero de 2011

Mandala Árbol de la Vida. Simbología.

El árbol es un importante símbolo arquetípico. Es dador de vida y ofrece cobijo y protección. En este árbol de la vida vemos tres figuras. Una mujer en meditación sobre un loto al pie del árbol (simboliza la concentración de la fuerza vital en la profundidad, que fluye entrando en formas de existencia temporales) en cada una de las manos sostiene cuencos del que fluye el agua de la vida. Su fuente se halla en el chackra del corazón de la mujer, el centro del amor de todos los seres. La fuerza vital está vinculada a la fuerza del conocimiento -aquí en la imagen de la serpiente violácea- que asciende como Kundalini. El ángel simboliza intuición, potencia anímica, inteligencia creadora libre y energías curativas de la naturaleza en el ser humano. El hombre mayor personifica el principio de la sabiduría y la actuación inteligente y amante de la vida en la existencia material. Las flores simbolizan nuestras fuerzas cognitivas con capacidad de contemplación anímica, que con la ayuda de nuestro espíritu y a través de acciones, trabajos y experiencia en la existencia, maduran como frutos dorados de la vida. El árbol está envuelto en un aura de color rosa, pues cuando el ser humano desarrolla sabiamente su árbol interno de la vida, emite una sutil radiación curativa. El rosa corresponde a las fuerzas curativas del alma. En el fondo del árbol brillan el amarillo y el blanco la sabiduría divina que irradia e inspira toda la vida. Así pues el árbol de la vida simboliza el camino de individualización del ser humano, mostrando relaciones de la vida con las fuerzas del conocimiento y la iluminación.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Meditación del Árbol

Siéntese en una posición confortable, respire despacio y profundamente, cierre los ojos. Visualice un árbol delante de usted, sienta su energia. Conviértase en ese árbol. Perciba que ese árbol posee un tronco largo. Advierta las ramas y las hojas. Sienta las raíces de ese árbol al penetrar en el suelo, y la energía de la tierra que es emanada en su dirección y lo está envolviendo.
Ahora las raíces penetran más profundamente hasta llegar a un río subterráneo , es un riachuelo de aguas translúcidas y limpias.
El riachuelo baña sus raíces, llevándose todos los miedos, rabia, limitaciones, tristeza. Una luz dorada penetra sus raíces, trayendo una sensación de paz, bienestar y equilibrio .
Ahora desplace su mente nuevamente hacia el tronco del árbol y sienta que esta expandiéndose hacia arriba , pasando más allá de las nubes, llegando a las estrellas,
Sienta que la energía de la cual esta hecha la estrella es la misma que la de su cuerpo. Siéntase en comunión con las estrellas, con el universo.
Ahora, del cosmos emana una luz blanca que lo envuelve; sienta esa energía.
Regrese enseguida al tronco. Perciba a su vez, la naturaleza, la vegetación, otros arboles, los pájaros y otros seres pequeños.
Hágase, a su vez, conciente de todas las formas de vida y comparta con ellas la experiencia que ha tenido. Transmita hacia todos los seres la energía del amor y comunión, divídala. Esa energía es inagotable.
Regrese, lentamente, hacia su cuerpo. Mueva los pies, las manos, las piernas, abra y cierre los ojos, hasta sentir que ha entrado perfectamente en su cuerpo.
Fuente: Reiki universal. Johnny De'Carli

domingo, 28 de noviembre de 2010

Mandalas para meditar

Este mandala evoca a la madre naturaleza, al crecimiento personal, al conocimiento y abre las puertas de la comunicación con los nuestros, con la humanidad, contribuye al fluir de la información. Descripción:
-Color verde: fertilidad, crecimiento, es el color del maestro, del sanador. Estimula el chakra situado en el corazón.
-Colores tierra: la madre tierra, fuerza de gravedad, centra, estabiliza (en relación con el hecho de volver a la tierra, de mantener los pies en el suelo).
-Símbolo/árboles: en general está relacionado con la fertilidad y el crecimiento. Por otro lado el árbol simboliza el equilibrio entre el mundo terrenal y el espiritual. Con sus raíces agarradas a la tierra, al mundo físico, en su crecimiento el tronco, desarrolla sus ramas frondosas hacia el cielo tocando el mundo espiritual. El árbol es un ser vivo fuerte, de gran longevidad.
-Símbolo/ tréboles de cuatro hojas: llama a la magia, a la suerte y a la naturaleza.
-Símbolo/raíces: el fin es el mantener los pies en el suelo, la atención junto a la intención, es el antagónico del símbolo trébol para producir equilibrio en nuestro interior.
Este otro mandala tiene como objetivo aumentar nuestro nivel de  espiritualidad, abrirnos al misticismo, llenarnos de la energía  sanadora  procedente del cosmos, con este llamamos al conocimiento procedente del plano superior.
Los colores: blanco, negro y distintos morados contribuyen al crecimiento espiritual.
El color morado estimula el chakra de la coronilla y con ello nuestro nivel espiritual.
Los círculos concentrados en otros mismos evocan al cosmos, a lo infinito, a los distintos planos y niveles de espiritualidad. A la física y a la energía.
El mantra OM, situado en el centro y en el nivel más externo del mandala, tiene como función la de atraer lo divino, a la energía primera y creadora. Estimula el chakra de la coronilla, el supremo y con ello abre nuestra conciencia hacia el mundo espiritual.

domingo, 31 de octubre de 2010

Vientos Fuertes. Osho

Esos vientos fuertes que golpean con dureza no son realmente enemigos. Os ayudan a integraros. Dan la impresión de que os van a desenraizar, pero al luchar con ellos os enraizáis.

Pensad en un árbol. Podéis llevar un árbol al interior de la habitación y, en cierto sentido, estará protegido; el viento no lo azotará. Cuando las tormentas bramen en el exterior, se hallará fuera de peligro. Pero no habrá desafío; todo estará protegido. Podéis ponerlo en un invernadero, pero poco a poco palidecerá, no estará verde. Algo en lo más hondo comenzará a morir... porque el desafío modela la vida.
Esos vientos fuertes que golpean con dureza no son realmente enemigos. Os ayudan a integraros. Dan la impresión de que os van a desenraizar, pero al luchar con ellos os enraizáis. Enviáis las raíces más hondo de lo que puede alcanzar y destruir la tormenta. El sol está muy caliente y parece que quemará, pero el árbol succiona más agua para protegerse contra el sol. Se vuelve más y más verde. Luchando con fuerzas naturales, alcanza cierto grado de alma.
El alma solo surge mediante la lucha.
Si las cosas son muy fáciles, empezáis a dispersaros. Os desintegráis poco a poco, porque la integración no es en absoluto necesaria. Os convertís en niños caprichosos. De modo que cuando surja un desafío, vividlo con coraje.

Fuente: Día a día. Meditaciones para el Aquí y el Ahora. Osho

lunes, 20 de septiembre de 2010

Árboles - Osho

"Un árbol crece. Podemos cortarle todas las ramas excepto una y permitir que el árbol crezca sólo en una dirección. Será un árbol muy pobre, muy feo; a la larga, tendrá grandes dificultades, pues una rama solitaria no puede crecer por sí sola; sólo puede hacerlo en medio de una familia de ramas. Llegará necesariamen­te el momento en que la rama sienta que ha llegado a un tope más allá del cual no puede seguir creciendo. Para que un árbol se desarrolle realmente, debe permitírsele crecer en todas direccio­nes. Sólo entonces será rico y fuerte.
El espíritu humano debe crecer como un árbol: en todas direcciones.... "

¿Has abrazado alguna vez un árbol?


El roble y el bambú

Primavera - El rapto de Perséfone

Desde los tiempos más remotos, el hombre, cuando no puede comprender el mundo externo que lo rodea, crea representaciones míticas. Así, la humanidad ha llegado ha mitificar desde la salida y la puesta del sol hasta los fenómenos atmosféricos, el crecimiento de las plantas, el nacimiento y la muerte. La primavera es la estación del renacimiento... así lo entendieron la gran mayoría de las religiones antiguas y, a partir de ello, levantaron muchos de sus mitos. En este contexto, la primavera es vista como lo muerto que renace. Una vez más ocurre el milagro: de los arboles deshojados renacen nuevos brotes y, una vez más, hay cosecha, es decir, vida.

Mahoma decía: "No hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella". La naturaleza está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de dios para que al hombre no le falte el sustento. Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.

Las diosas Démeter(1) y Perséfone(2) representaban para los pueblos de la antigüedad los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica. En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone(2), prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Deméter(1), su madre.
Cuenta Homero que en el sureste de Europa hubo un tiempo en el que reinaba la eterna primavera. La hierba siempre era verde y espesa y las flores nunca marchitaban. No existía el invierno, ni la tierra yerma, ni el hambre. La artífice de tanta maravilla era Démeter(1), la cuarta esposa de Zeus(3). De este matrimonio nació Core, luego llamada Perséfone(2). Se trataba de una hermosa joven adorada por su madre que solía acercarse a un campo repleto de flores a jugar. Un día, pasó por allí el terrible Hades(4) con su temible carro tirado por caballos. Se encandiló con Perséfone(2) y la raptó para llevarla al subsuelo, su territorio. Deméter(1), al no encontrar a su hija y con una antorchas en cada mano, emprendió una peregrinación de nueve días y nueve noches. Al décimo día el Sol, que todo lo ve, se atrevió a confesarle quién se había llevado a su hija. Irritada por la ofensa, Démeter(1) decidió abandonar sus funciones y el Olimpo. Vivió y viajó por la tierra. Esta se quedó desolada y sin ningún fruto ya que, privada de su mano fecunda, se seca y las plantas no crecen. Ante este desastre Zeus(3) se vio obligado a intervenir pero no pudo devolverle la hija a su madre. Es que Perséfone(2) ya había probado el fruto de los infiernos (la granada) y por eso le era imposible abandonar las profundidades y regresar al mundo de los vivos. Sin embargo, se pudo llegar a un acuerdo: una parte del año Perséfone(2) lo pasaría con su esposo y, la otra parte, con su madre.
Lo que este mito indica es que cuando Perséfone(2) regresa con su madre, Démeter(1) muestra su alegría haciendo reverdecer la tierra, con flores y frutos. Por el contrario, cuando la joven desciende al subterráneo, el descontento de su madre se demuestra en la tristeza del otoño y el invierno. Así se renueva anualmente el ciclo de las estaciones y así explicaban los griegos la sucesión de ellas: el otoño y el invierno son tristes y oscuros como el corazón de Deméter(1) al estar separada de su hija. La alegría y la serenidad retornan cuando vuelve con ella, es decir, cuando comienza la primavera.

(1) Deméter
Diosa de la fecundidad de los campos, la Madre Tierra, diosa del trigo, que proporciona el pan. En la mitología latina es Ceres, que está representada como una digna matrona que porta dos antorchas, símbolo de nacimiento y de luz.
(2) Perséfone
Representa a la primavera. Para los romanos era Proserpina.
(3) Zeus
Padre de los dioses, dueño y señor del cielo.
(4) Hades
Dios de los infiernos que rige en el Tártaro o Mundo de los Muertos.


Fuente:
http://www.me.gov.ar/efeme/21desetiembre/primavera/persefone.html

Cuando aprendas a considerar tu vida. W. Dyer

Cuando aprendas a considerar tu vida y cuanto hay en ella como el milagro que es, comprenderás enseguida que quejarse es desperdiciar el ...