domingo, 3 de octubre de 2010

Angel Humano - Julio A. Pagano


Vamos, apurate. Sacudí, con fuerza, tu tristeza. Desconectate del dolor. Sentí… Sentí. Una poderosa fuerza nos envuelve y nos eleva. Contemplá los destellos de luz. La vida danza, es una fiesta. Cuántos colores, cuánta magia, cuánto amor. Desplegá tus alas. Entregate al viento de la consciencia. Volá bien alto, por encima de los miedos y la desesperanza. Reí. Disfrutá. Gozá. Recordá tu esencia y ayudá a que otros se levanten y vuelen.
Sos un ángel humano.
Estas palabras llegan para conmover tu espíritu y reavivar la llama de tu pasión. Despertá. Viniste a propagar ánimo y confianza en los momentos de crisis. Por tus venas fluye la energía de una estirpe relumbrante. Tu destino está al servicio de un reino inmaculado, en donde no se oculta el Sol.
También me muevo dentro de los límites de la materia. Sé que hay terremotos, huracanes, tsunamis, inundaciones, atentados, muertes, muertes y más muertes, pero pará, hacé una pausa. Elevate. Basta de lamentos. Mirá con los ojos del alma. Recuperá tu capacidad de conectar con la existencia. Equilibra tus vibraciones. La transición es bien caótica y alarmante, pero todo está dispuesto para que aprendamos las lecciones y trascendamos la inconsciencia.
Las alas te fueron dadas para que puedas contar con una fuerza adicional que te permita despegar de la confusión y el desconsuelo. Sirven para que no te arrastre la desorientación y el sufrimiento, y puedas asistir a quienes necesiten una cuota adicional de fe y optimismo. Sé que no podés verlas, pero eso no significa que no las tengas. Recordá: tus alas son internas. Se despliegan cuando abrís tu corazón, de par en par, hacia la luz.
Que esta sonrisa contagiosa, que ahora renace en tu rostro, te acompañe por siempre. Hemos recorrido un largo trecho para llegar hasta esta instancia, en donde prometimos ayudarnos a volar hacia otros cielos. Me emociona reencontrarte. Extrañaba el armónico sonido de tu cálido aleteo. No permitas, nunca más, que nada ni nadie trunque tu vuelo. Valoro tu misión, viniste para ayudar al proceso de evolución. Sos un ángel humano.

El efecto del Susurro

¿Quieres ser una influencia positiva para el mundo? Primero, pon en orden tu vida. Asiéntate en el principio único de manera que tu conducta sea íntegra y eficaz. Si así haces, ganarás respeto y serás una influencia poderosa.
Tu conducta influencia a otras por el efecto del susurro. El efecto del susurro es eficaz porque tiene influencia en todos. La gente poderosa tiene poderosa influencia.
Si tu vida funciona, influenciarás en tu familia.
Si tu familia funciona, tu familia influenciará a la comunidad.
Si tu comunidad funciona, tu comunidad influenciará al país.
Si tu país funciona, tu país influenciará al mundo.
Si tu mundo funciona, el efecto del susurro se repartirá por todo el cosmos.
Recuerda que tu influencia empieza en ti y surge de ti como un susurro. Por lo tanto, asegúrate que tu influencia sea a la vez potente e íntegra.
¿Cómo lo sabré?
Todo crecimiento avanza hacia afuera de un núcleo potente. Tú eres un núcleo.

Fuente: El Tao de los líderes. John Heider

viernes, 1 de octubre de 2010

Faith of the Heart - Fe en el corazón


Fue un largo camino y de allá hasta aquí, mucho tiempo ha pasado. Pero mi hora está llegando. Y mi sueño se transformará en realidad. Voy alcanzar el cielo.
Y nada más me estorbará. Nadie me hará cambiar de idea.
Porque tengo fe en el corazón.
Voy donde mi corazón me quiera llevar. Tengo fe para creer.
Puedo hacer cualquier cosa. Tengo fe en el alma.
Y nadie me estorbará. Puedo alcanzar cualquier estrella.
Tengo fe. Tengo fe.
Fe en el corazón.
Ha sido una larga noche. Intentando encontrar mi manera de ser. A través de la oscuridad.
Pero ahora finalmente llegó mi día. Y yo veré mi sueño transformado en realidad.
Yo alcanzaré el cielo.
Y nada más me estorbará. Nadie me hará cambiar de idea.
Porque tengo fe en el corazón.
Voy donde mi corazón me quiera llevar. Tengo fe para creer.
Puedo hacer cualquier cosa. Tengo fe en el alma.
Y nadie me estorbará. Puedo alcanzar cualquier estrella
Tengo fe. Tengo fe.
Fe en el corazón.
Yo se fueron días difíciles.
Hemos pasado por los días más oscuros.
Pero ahora yo siento el viento. Y el viento cambió de dirección.
Yo voy a través del fuego. Yo voy a través de la lluvia.
Pero siempre estaré volando, Oh yeah.
Porque tengo fe en el corazón.
Voy donde mi corazón me quiera llevar. Tengo fe para creer.
Puedo hacer cualquier cosa. Tengo fe en el alma.
Y nadie me estorbará. Puedo alcanzar cualquier estrella.
Yo conseguí fe.
Y ahora tengo fe.
Fe en el corazón.
Ha sido una larga estrada...

Faith of the Heart de Rod Stewart, Dianne Warren y Russell Watson

La fuente de la Luz - Osho

Medita en la luz de manera exterior y de manera interior. Deja que la luz se convierta en tu acompañante, piensa en ella y contémplala. Sólo mira, observa una estrella apareciendo o desapareciendo en el cielo, al sol saliendo o poniéndose, a la luna o simplemente a una vela en la habitación. Entonces sólo cierra los ojos y busca la luz interior. Un día tropezarás con ella, y será un día de gran descubrimiento; ningún otro descubrimiento es comparable con este. Ese día te volverás inmortal.

Fuente: Tónico para el Alma. Osho

lunes, 20 de septiembre de 2010

Árboles - Osho

"Un árbol crece. Podemos cortarle todas las ramas excepto una y permitir que el árbol crezca sólo en una dirección. Será un árbol muy pobre, muy feo; a la larga, tendrá grandes dificultades, pues una rama solitaria no puede crecer por sí sola; sólo puede hacerlo en medio de una familia de ramas. Llegará necesariamen­te el momento en que la rama sienta que ha llegado a un tope más allá del cual no puede seguir creciendo. Para que un árbol se desarrolle realmente, debe permitírsele crecer en todas direccio­nes. Sólo entonces será rico y fuerte.
El espíritu humano debe crecer como un árbol: en todas direcciones.... "

¿Has abrazado alguna vez un árbol?


El roble y el bambú

Primavera - El rapto de Perséfone

Desde los tiempos más remotos, el hombre, cuando no puede comprender el mundo externo que lo rodea, crea representaciones míticas. Así, la humanidad ha llegado ha mitificar desde la salida y la puesta del sol hasta los fenómenos atmosféricos, el crecimiento de las plantas, el nacimiento y la muerte. La primavera es la estación del renacimiento... así lo entendieron la gran mayoría de las religiones antiguas y, a partir de ello, levantaron muchos de sus mitos. En este contexto, la primavera es vista como lo muerto que renace. Una vez más ocurre el milagro: de los arboles deshojados renacen nuevos brotes y, una vez más, hay cosecha, es decir, vida.

Mahoma decía: "No hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella". La naturaleza está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de dios para que al hombre no le falte el sustento. Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.

Las diosas Démeter(1) y Perséfone(2) representaban para los pueblos de la antigüedad los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica. En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone(2), prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Deméter(1), su madre.
Cuenta Homero que en el sureste de Europa hubo un tiempo en el que reinaba la eterna primavera. La hierba siempre era verde y espesa y las flores nunca marchitaban. No existía el invierno, ni la tierra yerma, ni el hambre. La artífice de tanta maravilla era Démeter(1), la cuarta esposa de Zeus(3). De este matrimonio nació Core, luego llamada Perséfone(2). Se trataba de una hermosa joven adorada por su madre que solía acercarse a un campo repleto de flores a jugar. Un día, pasó por allí el terrible Hades(4) con su temible carro tirado por caballos. Se encandiló con Perséfone(2) y la raptó para llevarla al subsuelo, su territorio. Deméter(1), al no encontrar a su hija y con una antorchas en cada mano, emprendió una peregrinación de nueve días y nueve noches. Al décimo día el Sol, que todo lo ve, se atrevió a confesarle quién se había llevado a su hija. Irritada por la ofensa, Démeter(1) decidió abandonar sus funciones y el Olimpo. Vivió y viajó por la tierra. Esta se quedó desolada y sin ningún fruto ya que, privada de su mano fecunda, se seca y las plantas no crecen. Ante este desastre Zeus(3) se vio obligado a intervenir pero no pudo devolverle la hija a su madre. Es que Perséfone(2) ya había probado el fruto de los infiernos (la granada) y por eso le era imposible abandonar las profundidades y regresar al mundo de los vivos. Sin embargo, se pudo llegar a un acuerdo: una parte del año Perséfone(2) lo pasaría con su esposo y, la otra parte, con su madre.
Lo que este mito indica es que cuando Perséfone(2) regresa con su madre, Démeter(1) muestra su alegría haciendo reverdecer la tierra, con flores y frutos. Por el contrario, cuando la joven desciende al subterráneo, el descontento de su madre se demuestra en la tristeza del otoño y el invierno. Así se renueva anualmente el ciclo de las estaciones y así explicaban los griegos la sucesión de ellas: el otoño y el invierno son tristes y oscuros como el corazón de Deméter(1) al estar separada de su hija. La alegría y la serenidad retornan cuando vuelve con ella, es decir, cuando comienza la primavera.

(1) Deméter
Diosa de la fecundidad de los campos, la Madre Tierra, diosa del trigo, que proporciona el pan. En la mitología latina es Ceres, que está representada como una digna matrona que porta dos antorchas, símbolo de nacimiento y de luz.
(2) Perséfone
Representa a la primavera. Para los romanos era Proserpina.
(3) Zeus
Padre de los dioses, dueño y señor del cielo.
(4) Hades
Dios de los infiernos que rige en el Tártaro o Mundo de los Muertos.


Fuente:
http://www.me.gov.ar/efeme/21desetiembre/primavera/persefone.html

miércoles, 15 de septiembre de 2010

TAO - El camino

TAO significa camino sin meta. Es simplemente el Camino. Fue una prueba de valentía de parte de Lao Tsé decirle a la gente, hace veinticinco siglos, que no hay una meta y que no vamos a ninguna parte. Sólo vamos a estar aquí, así que pasemos el tiempo de la manera más bonita, más cariñosa y más dichosa posible. Él llamó a esto su filosofía del Tao.
Mucha gente le preguntaba: "Dado que en tu filosofía no tienes ninguna meta, ¿por qué has elegido el nombre de Tao?"
A lo que él contestaba: "Precisamente por eso he decidido llamarla el Camino: de esta forma nadie se olvida de que no hay ninguna meta, de que sólo hay el Camino".
El Camino es bello; el Camino está lleno de flores. Y el Camino se hace más y más bello a medida que tu consciencia se hace más sabia. En cuanto has alcanzado la cima, todo se convierte en algo tan extático, que te das cuenta de pronto que éste es el sitio, de que éste es el hogar. Estuviste corriendo de aquí para allá sin necesidad.
¡Así que anula los boletos que has comprado! No hay ningún sitio adónde ir.

Fuente: TAO. Su historia y enseñanzas. Osho

Cuando aprendas a considerar tu vida. W. Dyer

Cuando aprendas a considerar tu vida y cuanto hay en ella como el milagro que es, comprenderás enseguida que quejarse es desperdiciar el ...